Abdías

Libro de Abdías

Libro de Abdías

La sección de «Abdías» en los Libros Proféticos de la Biblia es una obra del Antiguo Testamento que destaca por su mensaje de juicio divino y su llamado a la humildad y la confianza en Dios. Escrito en hebreo, el libro de Abdías es el más breve de los profetas menores y se enfoca en el juicio que Dios traerá sobre Edom, un pueblo que había oprimido y traicionado a Israel. A través de sus palabras, Abdías muestra la soberanía y la justicia de Dios, y llama a confiar en su poder y su voluntad para proteger y salvar a su pueblo. Su mensaje es especialmente relevante en la actualidad, cuando muchas personas luchan con la ansiedad y la incertidumbre en un mundo cambiante e impredecible.

En esta sección de «Sagrada Escritura», exploraremos las principales enseñanzas y profecías de Abdías, así como su impacto en la teología y la cultura cristiana.

Mensaje de Dios contra Edom

1-2 Dios le comunicó al profeta Abdías lo que pensaba hacer con el país de Edom. Le dijo: Yo soy el Dios de Israel, y ya envié un mensajero por todas las naciones. Escuchen bien su mensaje: «¡Tomen sus armas, naciones todas! ¡Vamos a la guerra contra Edom!». Y tú, Edom, escúchame bien: Yo voy a hacer de ti la más pequeña de las naciones. ¡Todo el mundo te despreciará!

3 Tú te crees muy importante porque vives entre las rocas; piensas que estás muy seguro por vivir en las altas montañas; crees que nadie podrá derribarte, ¡pero estás muy equivocado!

4 Yo soy el Dios todopoderoso, y juro que te derribaré aunque vueles como las águilas y pongas tu nido entre las estrellas.

5 Cuando un ladrón te asalta de noche, no te quita todo lo que tienes, sino lo que tengas de más valor; y cuando los que cosechan uvas entran a tus viñedos, no se llevan todos los racimos.

6 ¡Pero a ti te han quitado todo! ¡Se han llevado todos tus tesoros!

7 Los que estaban de tu parte y decían que eran tus amigos te pusieron trampas y te engañaron; los que compartían tu mesa se volvieron tus enemigos, te echaron de tu propia tierra ¡y tú ni cuenta te diste!

8 Pero escúchame, Edom: yo soy el Dios todopoderoso, y te juro que viene el día en que no quedará en tus montañas ni uno solo de tus sabios. ¡Yo acabaré con todos ellos!

9 En la ciudad de Temán tus valientes temblarán de miedo, y en las montañas de Edom todos morirán en la batalla.

El pecado de Edom

10 Tú, Edom, quedarás en vergüenza y serás destruido por completo por haber tratado con violencia a tus parientes, los israelitas.

11 Cuando un ejército enemigo atacó la ciudad de Jerusalén y derribó sus portones, tú te portaste igual que ellos; viste cómo se repartían las riquezas de la ciudad, ¡y no hiciste nada para impedirlo!

12 No debiste haberte alegrado cuando tus hermanos sufrían; no debiste haberte reído cuando Judá estaba en ruinas; no debiste burlarte de ellos cuando estaban angustiados;

13 no debiste entrar en Jerusalén ni alegrarte de su desgracia cuando mi ciudad era destruida; no debiste robarle sus riquezas cuando ya no podía defenderse.

14 No debiste quedarte donde se cruzan los caminos para matar allí a los que huían, ni debiste haberlos entregado en manos de sus enemigos cuando ya no sabían qué hacer.

15 ¡Pero ya está cerca el día en que juzgaré a todas las naciones! ¡Ese día te daré tu merecido! ¡Ese día te voy a dar el mismo trato que diste a otros!

Dios juzgará a todas las naciones

16 Mi pueblo sufrió mucho en el monte donde está mi templo; ¡pero así sufrirán también todas las naciones extranjeras, y al fin desaparecerán! ¡Será como si no hubieran existido!

17 Pero algunos de mi pueblo buscarán refugio en mi templo y allí se pondrán a salvo, pues Sión es mi monte preferido. Allí los descendientes de Jacob recobrarán lo que les pertenece.

18 Así como el fuego quema la estopa, la gente de Edom será destruida por las doce tribus de Israel. ¡Nadie en Edom quedará con vida! Yo soy el Dios de Israel, y les juro que así será.

19 Los israelitas del sur recibirán las montañas de Edom; los israelitas de la llanura recibirán el territorio filisteo, el territorio de Efraín y el territorio de Samaria; los de la tribu de Benjamín recibirán el territorio de Galaad;

20 la gran multitud de israelitas que fueron llevados a otros países recibirá el territorio de los cananeos, hasta la ciudad de Sarepta; y los habitantes de Jerusalén que fueron llevados a Sefarad, recibirán las ciudades del sur.

21 Todos ellos vendrán a mi templo como un pueblo victorioso; gobernarán al orgulloso país de Edom, ¡y yo seré su rey!


🔊 Formato Audio extraído de librivox – Bible (Reina Valera) 28-39: Los 12 Profetas Menores

Reflexiones sobre el libro Abdías

Abdías es el autor del libro más breve del Antiguo Testamento, que consta de solo 21 versículos en un único capítulo. Su nombre significa «siervo de Yahvéh» y se desconoce casi todo acerca de su vida y su época. Algunos autores lo identifican con un príncipe enviado por el rey Josafat para enseñar al pueblo judío la Ley de Yahvéh, lo que situaría su profecía entre los años 848 y 841 a. C. Otros lo ubican en el siglo VI a. C., después de la caída de Jerusalén a manos de los babilonios.

El libro de Abdías se centra en el juicio divino contra Edom, una nación vecina y rival de Israel, que desciende de Esaú, el hermano gemelo de Jacob. Desde los tiempos patriarcales, existía una gran enemistad entre ambos pueblos, que se agravó cuando los edomitas colaboraron con los babilonios en la destrucción de Jerusalén y ocuparon parte del territorio judío. Abdías anuncia que Yahvéh castigará a Edom por su soberbia, su crueldad y su traición, y que restaurará a Israel en su tierra prometida.

El libro de Abdías se divide en cuatro partes: el prólogo (v. 1), donde se envía un mensajero a convocar a las naciones para atacar a Edom; el juicio sobre Edom (vv. 2-10), donde se describe la humillación y la ruina que le sobrevendrán; la denuncia de la conducta de Edom (vv. 11-14), donde se enumeran los crímenes que cometió contra Israel; y el día de Yahvéh (vv. 15-21), donde se presenta una visión escatológica del triunfo final de Israel sobre sus enemigos.

El libro de Abdías tiene un sentido religioso profundo, que nos invita a reflexionar sobre la justicia y la misericordia de Dios, que no tolera la opresión ni la violencia, sino que defiende a los humildes y a los oprimidos. También nos llama a vivir en fraternidad y solidaridad con nuestros hermanos, especialmente con los más necesitados y sufrientes, evitando el odio y la venganza. Finalmente, nos alienta a esperar con confianza el día de Yahvéh, cuando se cumplirán sus promesas y se establecerá su reino de paz y amor.

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