Proverbios

Libro de Proverbios

Libro de Proverbios

El libro de Proverbios es una colección de sabiduría práctica y consejos para la vida cotidiana, que ofrece una visión sobre la virtud, la justicia y la sabiduría en el contexto de la fe judía. Los proverbios son breves y memorables, y se enfocan en temas como la familia, el trabajo, el dinero, la amistad y la moralidad. Los consejos y enseñanzas de Proverbios son aplicables a cualquier época y cultura, y han sido valorados por su sabiduría y su perspectiva sobre la vida humana. Además, el libro de Proverbios es notable por su uso del lenguaje poético y su elegante estructura literaria. En esta sección, exploraremos la riqueza de Proverbios, incluyendo su contexto histórico y cultural, su teología y su significado espiritual. También reflexionaremos sobre su relevancia para nuestra vida y fe hoy en día, y ofreceremos sugerencias prácticas para su aplicación en nuestra vida diaria. Esperamos que disfrutes esta sección y encuentres en ella inspiración y sabiduría para tu vida.

1 Propósito de este libro

1 Éstos son los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

2-4 Estos proverbios tienen como propósito que ustedes los jóvenes lleguen a ser sabios, corrijan su conducta y entiendan palabras bien dichas y bien pensadas. También sirven para enseñar a los que no tienen experiencia, a fin de que sean cuidadosos, honrados y justos en todo; que muestren astucia y conocimiento, y piensen bien lo que hacen.

5 Ustedes, los sabios e inteligentes, escuchen lo que voy a decirles. Así se harán más sabios y ganarán experiencia.

6 Así podrán entender lo que es un proverbio lo que es un ejemplo, y lo que es una adivinanza.

7 Todo el que quiera ser sabio debe empezar por obedecer a Dios. Pero la gente ignorante no quiere ser corregida ni llegar a ser sabia.

Consejos contra los falsos amigos

8 Querido jovencito: Atiende a tu padre cuando te llame la atención, y muestra respeto cuando tu madre te enseñe.

9 Sus enseñanzas te adornarán como una corona en la cabeza, como un collar en el cuello.

10 Querido jovencito, si los malvados quieren que te portes mal, no te dejes llevar por ellos.

11-12 Tal vez te digan: Ven con nosotros, ataquemos al primero que pase y quitémosle lo que traiga. Si se muere, que se muera, y que se lo coman los gusanos. ¡Matemos por el gusto de matar!

13 Con lo que robemos, llenaremos nuestras casas y nos haremos ricos.

14 ¡Júntate con nosotros, y juntos nos repartiremos todo lo que ganemos!

15 ¡Pero no lo hagas, jovencito! ¡No sigas su mal ejemplo! ¡No dejes que te engañen!

16 ¡Tal parece que tienen prisa de hacer lo malo y de matar gente!

17 Ningún pájaro cae en la trampa si ve a quien lo quiere atrapar.

18 Pero estos malvados juegan con su vida y acabarán por perderla.

19 Acabarán muy mal los que quieren hacerse ricos sin importarles cómo lograrlo: ¡acabarán perdiendo la vida!

La sabiduría llama a los jóvenes

20 La sabiduría se deja oír por calles y avenidas.

21 Por las esquinas más transitadas y en los lugares más concurridos se le oye decir con insistencia:

22 Ustedes, jovencitos sin experiencia[a], enamorados de su propia ignorancia; y ustedes, jovencitos malcriados, que parecen muy contentos con su mala educación, ¿seguirán siendo siempre así? Y ustedes, los ignorantes, ¿seguirán odiando el conocimiento?

23 ¡Háganme caso cuando los instruya! Así compartiré con ustedes mis enseñanzas y pensamientos.

24 Yo los llamo, pero ustedes no me responden; les hago señas, pero ustedes no me hacen caso.

25 Rechazan todos mis consejos, y desobedecen mis regaños.

26-27 ¡Pues yo también me burlaré cuando estén llenos de miedo, y se queden en la ruina! Será como si los arrastrara el viento o les cayera una tormenta.

28 Me llamarán, y no les responderé; me buscarán, y no me encontrarán.

29 Ustedes no quieren aprender ni obedecer a Dios;

30 no siguen mis consejos, ni aceptan mis enseñanzas.

31 Por eso recibirán su merecido: ¡tendrán problemas de sobra!

32 ¡Sufrirán las consecuencias de sus malas decisiones y de su mala conducta! ¡Acabarán siendo destruidos por su necedad y por su poca atención!

33 Pero los que me hagan caso vivirán tranquilos y en paz, y no tendrán miedo del mal.

2 La sabiduría y sus ventajas

1 Querido jovencito, acepta mis enseñanzas; valora mis mandamientos.

2 Trata de ser sabio y actúa con inteligencia.

3-4 Pide entendimiento y busca la sabiduría como si buscaras plata o un tesoro escondido.

5 Así llegarás a entender lo que es obedecer a Dios y conocerlo de verdad.

6 Sólo Dios puede hacerte sabio; sólo Dios puede darte conocimiento.

7 Dios ayuda y protege a quienes son honrados y siempre hacen lo bueno.

8 Dios cuida y protege a quienes siempre lo obedecen y se preocupan por el débil.

9 Sólo él te hará entender lo que es bueno y justo, y lo que es siempre tratar a todos por igual.

10 La sabiduría y el conocimiento llenarán tu vida de alegría.

11 Piensa bien antes de actuar, y estarás bien protegido;

12 el mal no te alcanzará ni los malvados podrán contigo.

13 Esa gente deja de hacer el bien para sólo hacer el mal;

14 son felices haciendo lo malo y festejando sus malas acciones.

15 ¡Todo lo que hacen es para destruir a los demás!

16-17 La sabiduría te librará de la mujer que engaña a su esposo, y también te engaña a ti con sus dulces mentiras; de esa mujer que se olvida de su promesa ante Dios.

18 El que se mete con ella puede darse por muerto.

19 ¡El que se mete con ella ya no vuelve a la vida!

20 Querido jovencito, tú sigue por el buen camino y haz siempre lo correcto,

21 porque sólo habitarán la tierra y permanecerán en ella los que siempre hagan lo bueno.

22 En cambio, esos malvados, en los que no se puede confiar, serán destruidos por completo.

3 Otras ventajas de la sabiduría

1 Querido jovencito, grábate bien mis enseñanzas; memoriza mis mandamientos.

2 Así te irá siempre bien por el resto de tu vida.

3 Ama siempre a Dios y sé sincero con tus amigos;

4 así estarás bien con Dios y con tus semejantes.

5 Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes.

6 Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo.

7 No te creas muy sabio; obedece a Dios y aléjate del mal;

8 así te mantendrás sano y fuerte.

9 Demuéstrale a Dios que para ti él es lo más importante. Dale de lo que tienes y de todo lo que ganes;

10 así nunca te faltará ni comida ni bebida.

11 Querido jovencito, no rechaces la instrucción de Dios ni te enojes cuando te reprenda.

12 Porque Dios corrige a quienes ama, como corrige un padre a sus hijos.

13 Dios bendice al joven que actúa con sabiduría,

14 y que saca de ella más provecho que del oro y la plata.

15 La sabiduría y el conocimiento valen más que las piedras preciosas; ¡ni los tesoros más valiosos se les pueden comparar!

16 Por un lado, te dan larga vida; por el otro, buena fama y riquezas.

17 Qué grato es seguir sus consejos, pues en ellos hay bienestar.

18 ¡Dios bendice al joven que ama a la sabiduría, pues de ella obtiene la vida!

19 Con sabiduría y gran cuidado Dios afirmó cielo y tierra.

20 Con su conocimiento hizo brotar lagos y ríos y dejó caer la lluvia.

21 Querido jovencito, aprende a tomar buenas decisiones y piensa bien lo que haces.

22 Hacerlo así te dará vida y los demás te admirarán.

23 Andarás por la vida sin problemas ni tropiezos.

24 Cuando te acuestes, podrás dormir tranquilo y sin preocupaciones.

25 No sufrirás las desgracias que caen sobre los malvados.

26 Dios siempre estará a tu lado y nada te hará caer.

27 No te niegues a hacer un favor, siempre que puedas hacerlo.

28 Nunca digas: Te ayudaré mañana, cuando puedas ayudar hoy.

29 Nunca traiciones al amigo que confía en ti.

30 No andes buscando pleitos, si nadie te ha hecho daño.

31 No envidies a los violentos ni sigas su mal ejemplo.

32 Dios no soporta a los malvados, pero es amigo de la gente honrada.

33 Dios bendice el hogar del hombre honrado, pero maldice la casa del malvado.

34 Dios se burla de los burlones, pero brinda su ayuda a los humildes.

35 Los sabios merecen honra, y los tontos, sólo deshonra.

4 No hay nada como la sabiduría

1 Queridos jovencitos: cuando su padre los instruya, préstenle atención, si realmente quieren aprender.

2 Yo, como maestro, les doy este buen consejo: no abandonen sus enseñanzas.

3 Yo también fui niño; tuve un padre y una madre que me trataban con ternura.

4 Mi padre me dio este consejo: Grábate bien lo que te digo, y haz lo que te mando; así tendrás larga vida.

5 Hazte cada vez más sabio y entendido; nunca olvides mis enseñanzas. ¡Jamás te apartes de ellas!

6 Si amas a la sabiduría y nunca la abandonas, ella te cuidará y te protegerá.

7 Lo que realmente importa es que cada día seas más sabio y que aumentes tus conocimientos, aunque tengas que vender todo lo que poseas.

8 Valoriza el conocimiento, y tu vida tendrá más valor; si haces tuyo el conocimiento, todos te tratarán con respeto,

9 y quedarán admirados de tu gran sabiduría.

10 Escúchame, jovencito: hazme caso y vivirás muchos años.

11 Yo, como maestro, te enseño a vivir sabiamente y a siempre hacer el bien.

12 Vayas rápido o despacio, no tendrás ningún problema para alcanzar el éxito.

13 Acepta mis enseñanzas y no te apartes de ellas; cuídalas mucho, que de ellas depende tu vida.

14 No te juntes con gente malvada ni sigas su mal ejemplo.

15 ¡Aléjate de su compañía! ¡Aléjate, y sigue adelante!

16 Esa gente no duerme hasta que hace algo malo; ¡no descansa hasta destruir a alguien!

17 En vez de comer, se satisface cometiendo maldades; en vez de beber, festeja la violencia que comete.

18 La vida de los hombres buenos brilla como la luz de la mañana: va siendo más y más brillante, hasta que alcanza todo su esplendor.

19 La vida de los malvados es todo lo contrario: es como una gran oscuridad donde no saben ni en qué tropiezan.

20 Querido jovencito, escucha bien lo que te digo.

21 Grábate bien mis enseñanzas, y no te apartes de ellas,

22 pues son una fuente de vida para quienes las encuentran; son el remedio para una vida mejor.

23 Y sobre todas las cosas, cuida tu mente, porque ella es la fuente de la vida.

24 No te rebajes diciendo palabras malas e indecentes.

25 Pon siempre tu mirada en lo que está por venir.

26 Corrige tu conducta, afirma todas tus acciones.

27 Por nada de este mundo dejes de hacer el bien; ¡apártate de la maldad!

5 Advertencias contra la mujer infiel

1 Querido jovencito, atiende a mis sabios consejos,

2 para que cuando hables lo hagas con sabiduría.

3 La mujer infiel te engaña con palabras suaves y dulces,

4 que al fin de cuentas resultan más amargas que la hiel y más peligrosas que una espada.

5 Quien se enreda con ella, ¡va derecho a la tumba!

6 A ella no le importa lo que digan de su conducta; lleva una vida sin control, pero no lo reconoce.

7 Querido jovencito, escúchame: ¡no desprecies mis consejos!

8 Apártate de esa mujer y no te acerques a su casa,

9 o acabarás entregando tu salud y los mejores años de tu vida a gente cruel y peligrosa;

10 ¡todo tu salario, y el dinero que con tanto esfuerzo te ganaste, irá a parar en otras manos!

11-12 Cuando te hayas quedado pobre, dirás entre llantos y lamentos: ¡Pobre de mí, pobre de mí! ¡Nunca acepté ningún consejo!

13 Jamás les hice caso a mis maestros, ni obedecí a los que me orientaban.

14 ¡Ahora estoy casi en la desgracia ante toda la comunidad!

Sé fiel a tu esposa

15 Si quieres disfrutar del amor, disfrútalo con tu esposa.

16 ¡Guarda tu amor sólo para ella! ¡No se lo des a ninguna otra!

17 No compartas con nadie el gozo de tu matrimonio.

18 ¡Bendita sea tu esposa, la novia de tu juventud!

19 Es como una linda venadita; deja que su amor y sus caricias te hagan siempre feliz.

Dios mira tu conducta

20 Querido jovencito, no dejes que otra mujer te cautive ni busques las caricias de la mujer casada.

21 Dios mira con mucha atención la conducta de todos nosotros.

22 El pecado y las malas acciones son trampas para el malvado, y lo hacen su prisionero.

23 Así muere esta clase de gente que no quiere ser corregida; ¡su falta de entendimiento acaba por destruirla!

6 Piensa antes de actuar

1 Querido jovencito, si algún amigo te pide que respondas por él y te comprometas a pagar sus deudas,

2 no aceptes ese compromiso, pues caerás en la trampa.

3 No dejes que tu amigo te atrape; ¡mejor ponte a salvo! Te recomiendo que vayas a verlo y le ruegues que no te comprometa.

4 Que no te agarren de tonto;

5 mejor ponte a salvo, como huyen del cazador, las aves y los venados.

No seas perezoso

6 ¡Vamos, joven perezoso, fíjate en la hormiga! ¡Fíjate en cómo trabaja, y aprende a ser sabio como ella!

7 La hormiga no tiene jefes, ni capataces ni gobernantes,

8 pero durante la cosecha recoge su comida y la guarda.

9 Jovencito perezoso, ¿cuánto más seguirás durmiendo?, ¿cuándo vas a despertar?

10 Te duermes un poco, te tomas la siesta, tomas un descansito y te cruzas de brazos…

11 ¡Así acabarás en la más terrible pobreza!

No seas mentiroso

12 Hay gente mala y sinvergüenza que anda contando mentiras;

13 para engañar a los otros, guiña el ojo, apunta con los dedos, y hace señas con los pies.

14 Esa gente sólo piensa hacer lo malo, y siempre anda provocando pleitos.

15 Por eso la desgracia vendrá sobre ellos de repente; cuando menos lo esperen, serán destruidos sin remedio.

No provoques peleas

16 Hay seis clases de gente, y puede añadirse una más que Dios no puede soportar:

17 La gente orgullosa, la gente violenta, la gente mentirosa,

18 la gente malvada, la gente ansiosa de hacer lo malo,

19 la gente que miente en un juicio, y la que provoca pleitos familiares.

Cuidado con la mujer infiel

20 Querido jovencito, cumple al pie de la letra con los mandamientos de tu padre y con las enseñanzas de tu madre.

21 Grábatelos en la memoria, y tenlos siempre presentes;

22 te mostrarán el camino a seguir, velarán tu sueño mientras duermes, y hablarán contigo cuando despiertes.

23 Los mandamientos y las enseñanzas son como una lámpara encendida; la corrección y la disciplina te mostrarán cómo debes vivir;

24 te cuidarán de la mujer infiel, que con palabras dulces te convence.

25 No pienses en esa malvada; no te dejes engañar por su hermosura ni te dejes cautivar por su mirada.

26 Por una prostituta puedes perder la comida, pero por la mujer de otro puedes perder la vida.

27 Si te echas brasas en el pecho, te quemarás la ropa;

28 si caminas sobre brasas, te quemarás los pies;

29 si te enredas con la esposa de otro, no quedarás sin castigo.

30 No se ve mal que un ladrón robe para calmar su hambre,

31 aunque si lo sorprenden robando debe devolver siete veces el valor de lo robado; a veces tiene que pagar con todas sus posesiones.

32-33 Pero el que se enreda con la mujer de otro comete la peor estupidez: busca golpes, encuentra vergüenzas, ¡y acaba perdiendo la vida!

34 Además, el marido engañado da rienda suelta a su furia; si de vengarse se trata, no perdona a nadie.

35 Un marido ofendido no acepta nada a cambio; no se da por satisfecho ni con todo el oro del mundo.

7 Invitación de la mujer infiel

1 Querido jovencito, ten presente lo que te digo y obedece mis mandamientos.

2-3 Cúmplelos, y vivirás; grábalos en tu mente, nunca te olvides de ellos. Cuida mis enseñanzas como a tu propia vida.

4 Hazte hermano de la sabiduría; hazte amigo del conocimiento,

5 y te librará de la mujer que te engaña con sus palabras y le es infiel a su esposo.

6 Un día en que yo estaba mirando a través de la ventana,

7 vi entre los muchachos imprudentes a uno más imprudente que otros.

8 Llegó a la esquina, cruzó la calle, y lentamente se dirigió a la casa de esa mujer.

9 Ya había caído la noche. El día llegaba a su fin.

10 En ese preciso instante la mujer salió a su encuentro. Iba vestida como una prostituta, y no disimulaba sus intenciones.

11 Llamaba mucho la atención; se veía que era una mujer incapaz de quedarse en casa.

12 A esa clase de mujeres se las ve andar por las calles, o andar vagando por las plazas, o detenerse en cada esquina esperando a ver quién pasa.

13 Cuando la mujer vio al joven, se le echó al cuello y lo besó, y abiertamente le propuso:

14 Puedo invitarte a comer de la carne ofrecida a mis dioses. Hoy les cumplí mis promesas, y estoy en paz con ellos.

15 Por eso salí a tu encuentro; te buscaba, ¡y ya te encontré!

16 Tengo tendida en la cama una colcha muy fina y colorida.

17 Mi cama despide el aroma de los perfumes más excitantes.

18 Ven conmigo; hagamos el amor hasta mañana.

19 Mi esposo no está en casa, pues ha salido de viaje.

20 Llenó de dinero sus bolsas, y no volverá hasta mediados del mes.

21 Con tanta dulzura le habló, que lo hizo caer en sus redes.

22 Y el joven se fue tras ella como va el buey al matadero; cayó en la trampa como un venado

23 cuando le clavan la flecha; cayó como los pájaros, que vuelan contra la red sin saber que perderán la vida.

24 Querido jovencito: obedéceme; pon atención a lo que te digo.

25 No pienses en esa mujer, ni pierdas por ella la cabeza.

26 Por culpa suya muchos han muerto; ¡sus víctimas son ya demasiadas!

27 Todo el que entra en su casa va derecho a la tumba.

8 Invitación de la sabiduría

1 ¡La sabiduría está llamando! ¡Gritando está la experiencia!

2 Se para a la orilla del camino o a la mitad de la calle, para que todos puedan verla.

3 Se para junto a los portones, a la entrada de la ciudad, y grita a voz en cuello:

4 Gente de todo el mundo, ¡a ustedes estoy llamando!

5 Jovencitos ignorantes, muchachitos inexpertos, ¡piensen bien lo que hacen!

6 Préstenme atención, pues voy a decirles algo importante;

7-8 no me gusta la mentira ni tampoco la hipocresía, siempre digo la verdad.

9 La gente que sabe entender reconoce que mis palabras son justas y verdaderas.

10 No busquen las riquezas, mejor busquen mis enseñanzas y adquieran mis conocimientos,

11 pues son más valiosos que el oro y la plata. ¡Los más ricos tesoros no se comparan conmigo!

12 Yo soy la sabiduría, y mi compañera es la experiencia; siempre pienso antes de actuar.

13 Los que obedecen a Dios aborrecen la maldad. Yo aborrezco a la gente que es orgullosa y presumida, que nunca dice la verdad ni vive como es debido.

14 Yo tengo en mi poder el consejo y el buen juicio, el valor y el entendimiento.

15-16 Yo hago que actúen con justicia reyes, príncipes y gobernantes.

17 Yo amo a los que me aman, y me dejo encontrar por todos los que me buscan.

18 Mis compañeras son la riqueza, el honor, la abundancia y la justicia.

19 Lo que tengo para ofrecer vale más que el oro y la plata.

20 Siempre actúo con justicia,

21 y lleno de riquezas a todos los que me aman.

22-23 Dios fue quien me creó. Me formó desde el principio, desde antes de crear el mundo. Aún no había creado nada cuando me hizo nacer a mí.

24 Nací cuando aún no había mares ni manantiales.

25-26 Nací mucho antes de que Dios hiciera los cerros y las montañas, la tierra y sus paisajes.

27 Yo vi cuando Dios puso el cielo azul sobre los mares;

28 cuando puso las nubes en el cielo y cerró las fuentes del gran mar,

29-30 cuando les ordenó a las aguas no salirse de sus límites. Cuando Dios afirmó la tierra, yo estaba allí, a su lado, como su consejera. Mi dicha de todos los días era siempre gozar de su presencia.

31 El mundo creado por Dios me llenaba de alegría; ¡la humanidad creada por Dios me llenaba de felicidad!

32 Querido jovencito, ¡escúchame bien! Dios te bendecirá si sigues mis consejos.

33 Acepta mis enseñanzas; no las rechaces. ¡Piensa con la cabeza!

34 Si todos los días vienes a mi casa y escuchas mis enseñanzas, Dios te bendecirá.

35 Los que me encuentran, encuentran también la vida y reciben bendiciones de Dios;

36 pero los que me ofenden ponen su vida en peligro; odiarme es amar la muerte.

9 La sabiduría y la ignorancia

1 La sabiduría hizo una casa y le puso siete columnas labradas.

2 Hizo además una fiesta, en la que ofreció el mejor vino. Una vez puesta la mesa,

3 mandó mensajeras a la parte alta de la ciudad, para que desde allí gritaran:

4 Jovencitos sin experiencia, ya que les falta entendimiento, vengan conmigo.

5 Vengan a gozar de mi banquete; beban del vino que he preparado.

6 Si realmente quieren vivir, déjense de tonterías y actúen con inteligencia.

7 Si corriges a los burlones, sólo ganarás que te insulten; si reprendes a los malvados, sólo te ganarás su desprecio.

8 No reprendas a los burlones, o acabarán por odiarte; mejor reprende a los sabios, y acabarán por amarte.

9 Educa al sabio, y aumentará su sabiduría; enséñale algo al justo, y aumentará su saber.

10 Todo el que quiera ser sabio que comience por obedecer a Dios; conocer al Dios santo es dar muestras de inteligencia.

11 Yo, la sabiduría, te daré muchos años de vida.

12 Si eres sabio, tú eres quien sale ganando; pero si eres malcriado, sufrirás las consecuencias.

13 La ignorancia es escandalosa, tonta y sinvergüenza.

14 Cuando está en su casa, se sienta a la entrada misma; cuando está en la ciudad, se sienta donde todos la vean,

15 y llama a los distraídos que pasan por el camino:

16 Jovencitos inexpertos, faltos de entendimiento, ¡vengan conmigo!

17 ¡No hay nada más sabroso que beber agua robada! ¡No hay pan que sepa tan dulce como el que se come a escondidas!

18 Pero estos tontos no saben que esa casa es un cementerio; ¡no saben que sus invitados ahora están en el fondo de la tumba!

10 Los dichos del sabio Salomón

1 Qué dicha es tener un hijo sabio; qué triste es tener un hijo tonto.

2 De muy poco aprovecha el dinero mal ganado. Lo que vale es la honradez, pues te salva de la muerte.

3 Dios calma el hambre de la gente buena, pero no el apetito de la gente malvada.

4 Si no trabajas, te quedas pobre; si trabajas, te vuelves rico.

5 El que es precavido guarda comida durante el verano; el que duerme durante la cosecha termina en la vergüenza.

6 Al hombre honrado, Dios lo bendice; al malvado, la violencia lo domina.

7 Al hombre honrado, Dios lo bendice; al malvado, su mala fama lo destruye.

8 El hombre sabio cumple una orden; el imprudente acaba en la ruina.

9 El que vive honradamente lleva una vida tranquila. El que es sinvergüenza un día será descubierto.

10 El engaño causa muchos problemas y la imprudencia lleva a la ruina.

11 Las palabras del hombre honrado son una fuente de vida. Al malvado, la violencia lo domina.

12 El odio produce más odio; el amor todo lo perdona.

13 En los labios del sabio no falta la sabiduría; en la espalda del imprudente no faltan los garrotazos.

14 El sabio sabe callar; el tonto habla y causa problemas.

15 Al rico lo defiende su riqueza; al pobre no lo defiende nada.

16 ¿Qué gana el justo? La vida. ¿Qué gana el malvado? El pecado.

17 El que acepta la corrección tendrá una larga vida, pero quien no oye consejos no llegará muy lejos.

18 Los mentirosos no muestran su odio, pero los tontos todo lo cuentan.

19 Hablar mucho es de tontos; saber callar es de sabios.

20 La palabra justa vale mucho; los planes malvados no valen nada.

21 El buen consejo es ayuda de muchos, pero la imprudencia es trampa de tontos.

22 La bendición de Dios es riqueza que viene libre de preocupaciones.

23 Al tonto lo divierte la maldad; al sabio lo entretiene la sabiduría.

24 Lo que menos desea el malvado es lo que más le sucede, en cambio al que es honrado se le cumplen sus deseos.

25 Llegan los problemas, se acaban los malvados; ¡sólo el que es honrado permanece para siempre!

26 El mensajero perezoso es peor que vinagre en los dientes; ¡es peor que humo en los ojos!

27 Quien obedece a Dios vivirá muchos años, pero el malvado no vivirá mucho tiempo.

28 A los justos les espera la felicidad; a los malvados, la ruina.

29 Dios cuida de los buenos, pero destruye a los malvados.

30 Los buenos nunca fracasarán; los malvados no habitarán la tierra.

31 Los buenos hablan siempre con sabiduría; a los malvados se les obliga a callar.

32 Los buenos saben decir cosas bonitas; los malvados sólo dicen cosas feas.

11 ¡Cuidado con lo que haces!//¡Cuidado con lo que dices!

1 Dios rechaza a los tramposos, pero acepta a los honrados.

2 El orgulloso termina en la vergüenza, y el humilde llega a ser sabio.

3 Al bueno lo guía la justicia; al traidor lo destruye la hipocresía.

4 Cuando te enfrentes al Gran Juez, de nada te servirán las riquezas; sólo haciendo lo que es justo te librarás de la muerte.

5 Cuando somos honrados, todo en la vida es más fácil; pero a los malvados su propia maldad los destruye.

6 Cuando somos honrados, estamos a salvo del mal; pero a los traidores su ambición los domina.

7 Cuando mueren los malvados, mueren con ellos su esperanza y sus sueños de grandeza.

8 A los malvados les cae la desgracia, pero los buenos quedan a salvo.

9 Los chismes de los malvados destruyen a sus semejantes, pero a la gente honrada la salva la sabiduría.

10 Cuando los buenos triunfan, la ciudad se alegra; cuando los malvados mueren, todo el mundo hace fiesta.

11 La presencia de los buenos trae bienestar a la ciudad; la presencia de los malvados sólo le trae desgracias.

12 El que es imprudente critica a su amigo; el que piensa lo que dice sabe cuándo guardar silencio.

13 La gente chismosa todo lo cuenta; la gente confiable sabe callar.

14 Sin buenos gobernantes, la nación fracasa; con muchos consejeros puede salvarse.

15 Si te comprometes a pagar las deudas de un desconocido, te metes en grandes problemas; evita esos compromisos y vivirás tranquilo.

16 La mujer bondadosa gana respeto, y el hombre emprendedor gana riquezas.

17 Compadécete de los demás y te harás bien a ti mismo; pero si les haces daño, el daño te lo harás tú.

18 Las ganancias del malvado no son más que una mentira; la verdadera ganancia consiste en hacer el bien.

19 El premio del bueno es la vida, y el del malvado es la muerte.

20 Dios no soporta a los malvados, pues piensan sólo en la maldad; en cambio a la gente honrada le muestra su bondad.

21 Una cosa es segura: Los malvados no quedarán sin castigo, pero la gente buena se salvará.

22 La mujer bella pero tonta es como anillo de oro en la trompa de un cerdo.

23 Los deseos de los buenos siempre traen bendición; los deseos de los malos sólo traen destrucción.

24 Quienes son generosos, reciben en abundancia; quienes ni sus deudas pagan, acaban en la miseria.

25 El que es generoso, progresa; el que siembra, también cosecha.

26 Al que esconde el trigo para venderlo más caro, la gente lo maldice; al que lo vende a buen precio, la gente lo bendice.

27 Trata de hacer el bien, y te ganarás amigos; busca hacer la maldad, y el mal te destruirá.

28 Quien confía en sus riquezas, se encamina al fracaso; pero quien es honrado camina seguro al triunfo.

29 El tonto que daña a su familia acaba perdiéndolo todo, y termina siendo esclavo del sabio.

30 El premio de los buenos es la vida misma, y el premio de los sabios es el aprecio de la gente.

31 Si aquí en la tierra los buenos reciben su recompensa, ¡con más razón reciben su merecido los malvados y los pecadores!

12 Haz el bien y vivirás

1 Quien ama la corrección, también ama el conocimiento; ¡hay que ser tonto para no aprender del castigo!

2 Al que es bondadoso Dios le muestra su bondad, pero al que es tramposo Dios le da su merecido.

3 La maldad no es apoyo seguro; la bondad es una base firme.

4 La buena esposa llena de orgullo a su esposo; la mala esposa le arruina la vida.

5 La gente buena hace planes justos; la malvada sólo piensa en engañar.

6 Cuando habla la gente malvada, tiende trampas mortales; cuando habla la gente buena, libra a otros de la muerte.

7 Caen los malvados, y termina su existencia; sólo queda con vida toda la gente buena.

8 Al sabio se le alaba por su sabiduría; al tonto se le desprecia por su estupidez.

9 Más vale pobre acompañado, que rico abandonado.

10 Los buenos saben que hasta los animales sufren, pero los malvados de nadie tienen compasión.

11 El que trabaja la tierra siempre tiene comida de sobra, pero el que sueña despierto es un gran tonto.

12 Los malvados son esclavos de sus malos deseos; pero los buenos son como árboles que dan mucho fruto.

13 Los malvados caen en la trampa de sus propias mentiras; los buenos triunfan sobre el mal.

14 Cada uno recibe lo que merecen sus palabras y sus hechos.

15 El tonto está seguro de que hace lo correcto; el sabio hace caso del consejo.

16 Los tontos fácilmente se enojan; los sabios perdonan la ofensa.

17 La gente honrada siempre dice la verdad, pero el testigo falso dice puras mentiras.

18 El que habla sin pensar hiere como un cuchillo, pero el que habla sabiamente sabe sanar la herida.

19 El que dice la verdad vive una larga vida; el que sólo dice mentiras no vive mucho tiempo.

20 En la mente de los malvados sólo hay engaño; entre los que aman la paz reina la alegría.

21 El bueno no sufre ningún daño; al malvado los males le llegan juntos.

22 Dios no soporta a los mentirosos, pero ama a la gente sincera.

23 Si realmente eres sabio, no presumas de lo que sabes; sólo los tontos se jactan de su estupidez.

24 Trabaja, y triunfarás; no trabajes, y fracasarás.

25 La angustia causa tristeza; pero una palabra amable trae alegría.

26 El buen amigo da buenos consejos; el malvado se pierde en su maldad.

27 El perezoso se queda sin comida; el trabajador la tiene en abundancia.

28 Hacer lo bueno da larga vida; haz el bien y vivirás.

13 Recompensa de los buenos,//castigo de los malos

1 El hijo sabio acepta que su padre lo castigue; el hijo malcriado no permite que le llamen la atención.

2 Los que hablan de hacer el bien reciben su justo premio, pero los traidores reciben el castigo que se merecen.

3 El que cuida lo que dice protege su vida; el que sólo dice tonterías provoca su propia desgracia.

4 El que desea tener sin trabajar, al final no consigue nada; ¡trabaja, y todo lo tendrás!

5 La gente honrada odia la mentira; el malvado siempre causa vergüenza y deshonra.

6 Al bueno lo protege su honradez; al pecador lo arruina su maldad.

7 Algunos dicen ser ricos y no tienen nada; otros dicen ser pobres y nada les falta.

8 El rico, por su dinero, corre el peligro de ser secuestrado; el pobre no tiene ese problema, pues nadie lo amenaza.

9 La vida de los buenos es luz que llena de alegría; la vida de los malvados es una lámpara apagada.

10 La gente orgullosa provoca peleas; la gente humilde escucha consejos.

11 Lo que fácilmente se gana, fácilmente se acaba; ahorra poco a poco, y un día serás rico.

12 ¡Qué tristeza da que los deseos no se cumplan! ¡Y cómo nos llena de alegría ver cumplidos nuestros deseos!

13 Si te burlas de una orden, tendrás tu merecido; si la obedeces, tendrás tu recompensa.

14 Las enseñanzas del sabio son una fuente de vida y pueden salvarte de la muerte.

15 El que da buenos consejos se gana el aprecio de todos, pero el que da malos consejos acabará en la ruina.

16 El sabio piensa bien lo que hace; el tonto deja ver su estupidez.

17 El mensajero malvado te mete en problemas; el buen mensajero te saca de ellos.

18 Si no aprecias la disciplina, te esperan la pobreza y la deshonra; si aceptas que se te corrija, recibirás grandes honores.

19 ¡Cómo nos alegramos cuando se cumplen nuestros deseos! ¡Y cómo le cuesta trabajo al necio apartarse del mal!

20 Quien con sabios anda a pensar aprende; quien con tontos se junta acaba en la ruina.

21 El bien te trae bendiciones; el mal sólo te trae problemas.

22 Las riquezas del hombre bueno serán para sus nietos; las riquezas del pecador serán la herencia de la gente honrada.

23 En los campos de los pobres hay comida de sobra; donde hay maldad, todo se pierde.

24 Si amas a tu hijo, corrígelo; si no lo amas, no lo castigues.

25 Los buenos comen hasta llenarse, pero los malvados se quedan con hambre.

14 Mente sana en cuerpo sano

1 La mujer sabia une a su familia; la mujer tonta la desbarata.

2 La gente honrada obedece a Dios; la gente malvada lo desprecia.

3 Es de tontos hablar con orgullo; es de sabios ser de pocas palabras.

4 Sin las herramientas apropiadas, el trabajo no da fruto; con buenas herramientas se saca mejor provecho.

5 El testigo verdadero dice la verdad; el testigo falso siempre dice mentiras.

6 El malcriado quisiera ser sabio, pero jamás llegará a serlo; en cambio, el entendido muy pronto gana conocimientos.

7 Aléjate de los tontos, que nunca aprenderás nada de ellos.

8 El que es sabio lo demuestra en que piensa bien lo que hace, pero el tonto vive engañado por su propia estupidez.

9 A los necios no les importa si Dios los perdona o no, pero la gente buena quiere el perdón de Dios.

10 Nadie más que tú conoce realmente tus tristezas y tus alegrías.

11 La familia del malvado será destruida, pero el hogar del bueno prosperará.

12 Hay cosas que hacemos que nos parecen correctas, pero que al fin de cuentas nos llevan a la tumba.

13 La mucha risa causa dolor; hay alegrías que acaban en tristeza.

14 La gente tonta es feliz con su mala conducta; la gente buena es feliz con sus buenas acciones.

15 La gente tonta cree todo lo que le dicen; la gente sabia piensa bien antes de actuar.

16 El sabio conoce el miedo y se cuida del peligro, pero el tonto es atrevido y se pasa de confiado.

17 El que pronto se enoja pronto hace tonterías, pero el que piensa en lo que hace muestra gran paciencia.

18 La recompensa de los tontos es su propia estupidez; el premio de los sabios consiste en saber cómo actuar.

19 Los malvados no resisten la justicia de los buenos.

20 Si eres pobre, ni tus amigos te buscan; si eres rico, todo el mundo es tu amigo.

21 No debes despreciar al amigo; ¡si eres bueno con los pobres, Dios te bendecirá!

22 Los que piensan hacer lo malo cometen un grave error; los que procuran hacer lo bueno reciben el gran amor de Dios.

23 Todo esfuerzo vale la pena, pero quien habla y no actúa acaba en la pobreza.

24 La riqueza del sabio es su sabiduría; la pobreza del tonto es su estupidez.

25 El testigo que dice la verdad salva a otros de la muerte, pero hay testigos mentirosos.

26 El que obedece a Dios ya tiene un poderoso protector para él y para sus hijos.

27 El que obedece a Dios tiene larga vida; ha escapado de la muerte.

28 Para el rey es un orgullo gobernar a un pueblo numeroso; ¡qué vergüenza es para él no tener a quién gobernar!

29 El sabio domina su enojo; el tonto no controla su violencia.

30 Mente sana en cuerpo sano; por eso la envidia te destruye por completo.

31 Quien le quita todo al pobre ofende a Dios, su creador; quien obedece a Dios trata bien al pobre.

32 El malvado fracasa por su maldad; pero el hombre bueno confía en Dios hasta la muerte.

33 En la mente del sabio hay lugar para la sabiduría; pero la gente tonta no llega a conocerla.

34 El orgullo de un pueblo es que se haga justicia; la desgracia de los pueblos es que se cometa pecado.

35 El ayudante inteligente se gana el aprecio del jefe, pero el empleado sinvergüenza provoca su enojo.

15 El valor de la humildad

1 La respuesta amable calma el enojo; la respuesta grosera lo enciende más.

2 Cuando los sabios hablan, comparten sus conocimientos; cuando los tontos hablan, sólo dicen tonterías.

3 Dios está en todas partes, y vigila a buenos y a malos.

4 Las palabras que brindan consuelo son la mejor medicina; las palabras dichas con mala intención son causa de mucha tristeza.

5 El que es tonto no acepta que su padre lo corrija, pero el que es sabio acepta la corrección.

6 A la familia del hombre honrado nunca le falta nada; al malvado sus ganancias le traen grandes problemas.

7 Cuando los sabios hablan, comparten su conocimiento; ¡los ignorantes no hacen esto ni con el pensamiento!

8 A Dios no le agradan las ofrendas de los malvados, pero recibe con agrado las oraciones de la gente buena.

9 A Dios no le agrada la conducta de los malvados, pero les muestra su amor a los que aman la justicia.

10 Un buen castigo merece quien muestra mala conducta; hasta merece la muerte quien no acepta ser corregido.

11 Para Dios no están ocultos la tumba ni la muerte, ni tampoco nuestros pensamientos.

12 Al malcriado no le gusta que nadie lo corrija, ni se junta con los sabios.

13 La tristeza y la alegría se reflejan en la cara.

14 Los que aman el conocimiento siempre buscan aprender más; pero los ignorantes hablan y sólo dicen tonterías.

15 Para el que anda triste, todos los días son malos; para el que anda feliz, todos los días son alegres.

16 Más vale ser pobre y obedecer a Dios que ser rico y vivir en problemas.

17 Las verduras son mejores que la carne cuando se comen con amor.

18 Quien fácilmente se enoja, fácilmente entra en pleito; quien mantiene la calma, mantiene la paz.

19 ¡Qué difícil es la vida para el que es perezoso! ¡Y qué fácil es la vida para la persona honrada!

20 El hijo sabio alegra a sus padres; el hijo tonto los avergüenza.

21 El tonto encuentra muy graciosa su falta de inteligencia; el que es inteligente corrige su conducta.

22 Ningún proyecto prospera si no hay buena dirección; los proyectos que alcanzan el éxito son los que están bien dirigidos.

23 Es muy bueno dar buenas respuestas, pero responder a tiempo es aún mejor.

24 Los sabios van rumbo al cielo; los tontos, rumbo a la muerte.

25 Dios derriba la casa del orgulloso, pero protege los terrenos de las viudas.

26 Dios no soporta los planes malvados, pero le agradan las palabras amables.

27 El que siempre quiere tener más hace daño a su familia, pero el que no vende su honradez a cambio de dinero, tendrá una larga vida.

28 El bueno piensa antes de responder; el malvado habla y deja ver su maldad.

29 Dios se aparta de los malvados, pero escucha la oración de los buenos.

30 Una mirada amistosa alegra el corazón; una buena noticia renueva las fuerzas.

31 Si quieres ser sabio, acepta las correcciones que buscan mejorar tu vida.

32 Quien no acepta la corrección se hace daño a sí mismo; quien la acepta, gana en entendimiento.

33 Quien obedece a Dios gana en sabiduría y disciplina; quien quiera recibir honores debe empezar por ser humilde.

16 Planes humanos,//respuesta de Dios

1 El hombre propone y Dios dispone.

2 Todo el mundo cree hacer lo mejor, pero Dios juzga las intenciones.

3 Deja en manos de Dios todo lo que haces, y tus proyectos se harán realidad.

4 Todo lo que Dios hace tiene un propósito; ¡hasta creó al malvado para el día del castigo!

5 Dios no soporta a los orgullosos, y una cosa es segura: no los dejará sin castigo.

6 El pecado se perdona cuando se ama de verdad; uno se aleja del mal cuando obedece a Dios.

7 Cuando Dios está contento con nuestro comportamiento, hasta con nuestros enemigos nos hace vivir en paz.

8 Más vale ser pobre pero honrado, que ser rico pero tramposo.

9 El hombre planea su futuro, pero Dios le marca el rumbo.

10 No hay rey que cometa errores, si deja que Dios lo aconseje.

11 Dios quiere que seas honrado en todos tus negocios.

12 Ningún rey soporta a los malvados; todo buen reinado depende de que se practique la justicia.

13 Los reyes aprecian a la gente que les habla con la verdad.

14 El enojo del rey es amenaza de muerte; el que es sabio procura calmarlo.

15 La sonrisa del rey es promesa de vida; contar con su apoyo es recibir un premio inesperado.

16 La sabiduría y el entendimiento valen más que el oro y la plata.

17 La gente honrada se aparta del mal, y así protege su vida.

18 El orgulloso y arrogante al fin de cuentas fracasa.

19 Vale más compartir la pobreza de los humildes que las riquezas de los orgullosos.

20 El buen administrador prospera; ¡Dios bendice a quienes en él confían!

21 Al que piensa bien las cosas se le llama inteligente; quien habla con dulzura convence mejor.

22 El que piensa antes de actuar vivirá por muchos años, pero es una tontería corregir a los tontos.

23 Quien piensa bien las cosas se fija en lo que dice; quien se fija en lo que dice convence mejor.

24 Las palabras amables son como la miel: endulzan la vida y sanan el cuerpo.

25 Hay quienes piensan que está bien todo lo que hacen, pero al fin de cuentas acaban en la tumba.

26 Mientras más hambre se tiene, más duro se trabaja.

27 El malvado es un horno lleno de maldad; sus palabras queman como el fuego.

28 El que es malvado y chismoso provoca peleas y causa divisiones.

29 El violento engaña a su amigo, y lo lleva por camino de maldad.

30 Quien te hace señas con los ojos y te sonríe sin razón, algo malo trama contra ti, o algo malo ha cometido.

31 Llegar a viejo es una honra; las canas son la corona que se gana por ser honrado.

32 Vale más ser paciente que valiente; vale más dominarse uno mismo que dominar a los demás.

33 El hombre propone, y Dios dispone.

17 La sabiduría no tiene precio

1 Vale más pan duro entre amigos que mucha carne entre enemigos.

2 El sirviente que se esfuerza se convierte en jefe del mal hijo, y se queda con la herencia que a éste le tocaba.

3 El oro y la plata se prueban en el fuego; nuestras intenciones las pone a prueba Dios.

4 El mentiroso le cree al mentiroso y el malvado le cree al malvado.

5 Es una ofensa contra Dios burlarse del pobre en desgracia; quien lo haga no quedará sin castigo.

6 El orgullo de los padres son los hijos; la alegría de los abuelos son los nietos.

7 Tan ridículo resulta que un tonto pretenda hablar con elegancia, como que un gobernante piense que en su país todos son tontos.

8 El que da dinero a otros para que le hagan favores cree tener una varita mágica, para conseguir siempre lo que quiere.

9 Quien perdona gana un amigo; quien no perdona gana un enemigo.

10 El que es inteligente con un regaño aprende, pero el que es necio ni con cien golpes entiende.

11 El que es revoltoso siempre anda buscando pelea, pero un día se enfrentará con un adversario más cruel.

12 El necio que cree tener la razón es más peligroso que una osa que defiende a sus cachorros.

13 Al que es malagradecido siempre le irá mal.

14 Si comienzas una pelea, ya no podrás controlarla; es como un río desbordado, que arrastra todo a su paso.

15 Dios no soporta dos cosas: que el culpable sea declarado inocente, y que el inocente sea declarado culpable.

16 De qué le sirve al tonto el dinero, si no tiene entendimiento; ¡la sabiduría no se compra!

17 El amigo siempre es amigo, y en los tiempos difíciles es más que un hermano.

18 Hay que ser muy tonto para salir fiador de otros; ¿por qué pagar deudas ajenas?

19 Dime quién pelea y te diré quién peca; dime quién se cree mucho y te diré quién fracasa.

20 Al que es mal intencionado nunca le irá bien; al que es mentiroso siempre le irá mal.

21 ¡Qué triste es tener un hijo falto de entendimiento! No es motivo de alegría ser el padre de un tonto.

22 No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma.

23 El malvado se vende por dinero; ¡por eso hay tanta injusticia!

24 El sabio quiere más sabiduría; el tonto no sabe lo que quiere.

25 ¡Cuánto enojo y cuánta amargura causa a sus padres el hijo necio!

26 No es justo castigar al inocente, ni azotar al hombre honrado.

27 Hablar poco es de sabios; la gente inteligente mantiene la calma.

28 Hasta el tonto pasa por sabio si se calla y mantiene la calma.

18 Premio o castigo,//tú lo decides

1 El que es egoísta sólo piensa en sí mismo y no acepta ningún consejo.

2 Al tonto no le interesa aprender, sino mostrar lo poco que sabe.

3 La maldad nunca llega sola; viene siempre acompañada de vergüenza y desprecio.

4 Las palabras del sabio son fuente de sabiduría.

5 ¡Qué malo es declarar inocente al malvado y no hacerle justicia al inocente!

6 Cuando el tonto abre la boca, causa discusiones y pleitos.

7 Cuando el necio abre la boca, pone su vida en peligro.

8 ¡Qué sabrosos son los chismes, pero cuánto daño causan!

9 El vago y el destructor, ¡hasta parecen hermanos!

10 Dios es como una alta torre; hacia él corren los buenos para ponerse a salvo.

11 El rico cree estar protegido, piensa que sus riquezas son como una ciudad con murallas donde nadie puede hacerle daño.

12 El orgullo acaba en fracaso; la honra comienza con la humildad.

13 Es muy tonto y vergonzoso responder antes de escuchar.

14 Con ánimo se alivia al enfermo, pero no a quien está deprimido.

15 El que es sabio e inteligente presta atención y aprende más.

16 Con un regalo generoso todo el mundo te recibe; ¡hasta la gente más importante te abre sus puertas!

17 El primero en defenderse alega ser inocente, pero llegan los testigos y afirman lo contrario.

18 Los pleitos más difíciles hay que ponerlos en manos de Dios.

19 Es más fácil derribar un muro que calmar al amigo ofendido.

20 Cada uno recibe por sus palabras su premio o su castigo.

21 La lengua tiene poder para dar vida y para quitarla; los que no paran de hablar sufren las consecuencias.

22 Si ya tienes esposa, ya tienes lo mejor: ¡Dios te ha demostrado su amor!

23 El pobre suplica; el rico insulta.

24 Con ciertos amigos, no hacen falta enemigos, pero hay otros amigos que valen más que un hermano.

19 El sabio oye consejos

1 Más vale ser pobre y honrado, que ser necio y tramposo.

2 No es bueno actuar sin pensar; la prisa es madre del error.

3 El tonto fracasa en todo, y luego dice: ¡Dios tiene la culpa!

4 El rico tiene muchos amigos; el pobre no tiene ninguno.

5 No hay testigo falso que salga bien librado; todo mentiroso recibe su castigo.

6 A los ricos les sobran amigos; todo el mundo busca su amistad por los regalos que dan.

7 Al pobre ni sus hermanos lo quieren; ¡mucho menos lo buscan sus amigos! Cuando más los necesita, no están para ayudarlo.

8 Si en verdad te aprecias, estudia. Bien harás en practicar lo aprendido.

9 No hay testigo falso que salga bien librado; todos los mentirosos serán destruidos.

10 No hay nada más absurdo que un tonto viviendo entre lujos, y un esclavo gobernando a reyes.

11 Es de sabios tener paciencia, y es más honroso perdonar la ofensa.

12 Cuando el rey se enoja, grita como león furioso. Cuando el rey está contento, reanima como fresca lluvia.

13 El hijo tonto arruina a su padre, y la mujer peleona poco a poco arruina al marido.

14 La casa y el dinero son regalo de los padres; la esposa inteligente es un regalo de Dios.

15 Tanto duerme el perezoso que acaba pasando hambre.

16 El que respeta una orden se respeta a sí mismo; el que deja de cumplirla dicta su sentencia de muerte.

17 Prestarle al pobre es como prestarle a Dios. ¡Y Dios siempre paga sus deudas!

18 Corrige a tu hijo antes de que sea muy tarde; no te hagas culpable de su muerte.

19 Quien fácilmente se enoja sufrirá las consecuencias; no tiene caso calmarlo, pues se enciende más su enojo.

20 El que oye consejo y acepta que lo corrijan acabará siendo sabio.

21 El hombre propone, y Dios dispone.

22 Todo el mundo quiere tener a alguien en quien confiar; todo el mundo prefiere al pobre más que al mentiroso.

23 Obedece a Dios y vivirás; así dormirás tranquilo y no tendrás ningún temor.

24 Hay gente tan perezosa que hasta de comer se cansa.

25 El tonto sólo aprende a través del castigo; al que es sabio le basta con sólo ser reprendido.

26 No hay hijo más malo ni más sinvergüenza que el que roba a su padre y echa a la calle a su madre.

27 Querido jovencito, si no aceptas la corrección, te apartarás de los sabios consejos.

28 Un testigo malvado se burla de la justicia; su alimento es la maldad.

29 Para el malcriado, el castigo; para el tonto, los azotes.

20 Dios dirige nuestra vida

1 Es de tontos emborracharse, porque se pierde el control y se provoca mucho alboroto.

2 Cuando el rey se enoja es como un león que ruge; quien lo hace enojar, pone en peligro su vida.

3 Cualquier tonto inicia un pleito, pero quien lo evita merece aplausos.

4 Quien no trabaja en otoño se muere de hambre en invierno.

5 Los planes de la mente humana son profundos como el mar; quien es inteligente los descubre.

6 Hay muchos que afirman ser leales, pero nadie encuentra gente confiable.

7 Dios bendice a los hijos del hombre honrado, cuando ellos siguen su ejemplo.

8 En cuanto el rey se sienta para juzgar al acusado, con una mirada suya acaba con el malvado.

9 Nadie puede decir que tiene buenos pensamientos ni que está limpio de pecado.

10 Dios no soporta dos cosas: que engañes al que te vende, y que engañes al que te compra.

11 Por los hechos se llega a saber si el joven tiene buena conducta.

12 Dios ha creado dos cosas: los oídos para oír y los ojos para ver.

13 Si sólo piensas en dormir terminarás en la pobreza. Mejor piensa en trabajar, y nunca te faltará comida.

14 Para el que compra, ninguna mercancía es buena; para el que vende, ninguna mercancía es mejor.

15 Podrá haber mucho oro, y muchas piedras preciosas, pero nada hay más valioso que las enseñanzas del sabio.

16 Si te comprometes a pagar las deudas de un desconocido, te pedirán dar algo en garantía y perderás hasta el abrigo.

17 Tal vez te sepa muy sabroso ganarte el pan con engaños, pero acabarás comiendo basura.

18 Siempre que hagas planes, sigue los buenos consejos; nunca vayas a la guerra sin un buen plan de batalla.

19 El que habla mucho no sabe guardar secretos. No te juntes con gente chismosa.

20 El que maldice a sus padres morirá antes de tiempo.

21 Lo que al principio se gana fácilmente, al final no trae ninguna alegría.

22 Nunca hables de tomar venganza; mejor confía en Dios, y él vendrá en tu ayuda.

23 Dios no soporta dos cosas: que engañes al que te vende, y que engañes al que te compra.

24 Nadie sabe cuál será su futuro; por eso debemos dejar que Dios dirija nuestra vida.

25 No caigas en la trampa de prometerle algo a Dios, para luego no cumplirle.

26 Cuando el rey sabio castiga al malvado, lo destruye por completo.

27 Dios nos ha dado la conciencia para que podamos examinarnos a nosotros mismos.

28 El rey afirma su reinado cuando es fiel a Dios y trata bien a su pueblo.

29 El orgullo del joven es su fuerza; el del anciano, su experiencia.

30 Con golpes y con azotes se corrigen los malos pensamientos.

21 Ante Dios, humildad

1 En las manos de Dios los planes del rey son como un río: toman el curso que Dios quiere darles.

2 Todo el mundo cree hacer lo mejor, pero Dios juzga las intenciones.

3 Más que recibir ofrendas y sacrificios, Dios prefiere que se haga justicia y que se practique la honradez.

4 Hay tres cosas que son pecado: ser orgulloso, creerse muy inteligente, y vivir como un malvado.

5 Cuando las cosas se piensan bien, el resultado es provechoso. Cuando se hacen a la carrera, el resultado es desastroso.

6 Las riquezas que amontona el mentiroso se desvanecen como el humo; son una trampa mortal.

7 La violencia destruye a los malvados porque se niegan a hacer justicia.

8 Quien mal se comporta, lleva una vida difícil; quien vive honradamente lleva una vida sin problemas.

9 Más vale vivir en un rincón del patio, que dentro de un palacio con una persona peleona.

10 El malvado sólo piensa en el mal, y hasta con sus amigos es malvado.

11 Jóvenes sin experiencia, acepten el consejo de los sabios, y aprendan del castigo a los malcriados.

12 Dios es justo, y sabe bien lo que piensa el malvado; por eso acaba por destruirlo.

13 Quien no hace caso de las súplicas del pobre, un día pedirá ayuda y nadie se la dará.

14 Un buen regalo calma el enojo, si se da en el momento oportuno.

15 El hombre honrado es feliz cuando ve que se hace justicia, ¡pero cómo se asusta el malvado!

16 Quien deja de hacer lo bueno, pronto termina en la tumba.

17 Quien sólo piensa en fiestas, en perfumes y en borracheras, se queda en la pobreza y jamás llega a rico.

18 Los malvados y ladrones tendrán que pagar el rescate de los hombres buenos y honrados.

19 Vale más la soledad que la vida matrimonial con una persona agresiva y de mal genio.

20 En casa del sabio hay riquezas y perfumes; en casa del tonto sólo hay desperdicios.

21 Busca la justicia y el amor, y encontrarás vida, justicia y riquezas.

22 Basta un solo sabio para conquistar una gran ciudad.

23 Quien tiene cuidado de lo que dice nunca se mete en problemas.

24 Qué bien le queda al orgulloso que lo llamen ¡malcriado y vanidoso!

25-26 El perezoso quiere de todo, lo que no quiere es trabajar. El hombre honrado siempre da y no pide nada a cambio.

27 Dios no soporta a los malvados que le traen ofrendas, y no son sinceros.

28 El testigo falso será destruido, pero al testigo verdadero siempre se le da la palabra.

29 El malvado parece estar muy seguro; pero sólo el hombre honrado está seguro de verdad.

30 Reconozcamos que ante Dios, no hay sabiduría ni conocimiento, ni consejos que valgan.

31 A los soldados les toca preparar sus caballos para el combate; pero Dios es quien decide a quién darle la victoria.

22 De nada valen las riquezas

1 Vale más ser conocido y respetado que andar presumiendo de rico.

2 Los ricos y los pobres son criaturas de Dios.

3 El que es inteligente ve el peligro y lo evita; el que es tonto sigue adelante y sufre las consecuencias.

4 Humíllate y obedece a Dios, y recibirás riquezas, honra y vida.

5 La conducta de los malvados es una trampa para los demás; si te cuidas a ti mismo te apartarás de ella.

6 Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas.

7 El pobre trabaja para el rico; el que pide prestado se hace esclavo del prestamista.

8 Siembra maldad y cosecharás desgracia; con el palo que pegues, serás golpeado.

9 Dios bendice al que es generoso y al que comparte su pan con los pobres.

10 Aleja de ti al buscapleitos y se acabarán los problemas.

11 Al que convence con su sinceridad el rey le brinda su amistad.

12 Dios protege al sabio, pero pone en vergüenza al mentiroso.

13 El haragán siempre pone pretextos para no ir al trabajo; dice que un león en la calle se lo quiere comer.

14 Los besos de la mujer infiel son una trampa sin fondo; Dios no deja sin castigo a los que se enredan con ella.

15 La necedad del niño a golpes se corrige.

16 El rico que roba al pobre para hacerse más rico acabará en la miseria.

Cucharadas de sabiduría

17 Presta atención a mis palabras, que son consejos sabios, y ponte a pensar en mis enseñanzas.

18 Si te las aprendes de memoria y las repites al pie de la letra, tendrás una grata experiencia.

19-20 Confía siempre en Dios. Hoy te doy treinta sabios consejos; los he escrito pensando en ti.

21 Son dignos de confianza, para que sepas responder a quienes te pregunten.

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22 No abuses del pobre sólo porque es pobre, ni seas injusto con él en los tribunales.

23 Dios es abogado de los pobres, y dejará sin nada a quienes les quiten todo.

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24 No te juntes con gente de mal genio ni te hagas amigo de gente violenta,

25 porque puedes volverte como ellos y pondrás tu vida en peligro.

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26 No te comprometas a pagar deudas que no sean tuyas,

27 porque si no las pagas te quedarás en la calle.

-4-

28 Mantén el tamaño de tu terreno tal como lo recibiste de tus padres.

-5-

29 Dime quién se esfuerza en el trabajo y te diré quién comerá como rey.

23

-6-

1 Cuando comas con gente importante, piensa bien ante quién te encuentras.

2 Si te gusta comer mucho, no demuestres que tienes hambre.

3 No dejes que te engañe la apariencia de esos platillos.

-7-

4 No hagas de las riquezas tu única meta en la vida,

5 pues son como las águilas: abren las alas y salen volando. Si acaso llegas a verlas, muy pronto desaparecen.

-8-

6 Nunca comas con gente tacaña, ni dejes que sus platillos te despierten el apetito.

7 Esa gente te invita a comer, pero su invitación no es sincera; esa gente es tan tacaña que se fija en cuánto comes.

8 Al fin de cuentas vomitarás todo lo que hayas comido, y todos tus halagos no habrán servido de nada.

-9-

9 No des buenos consejos a los tontos porque se burlarán de ti.

-10-

10 Mantén el tamaño de tu propiedad tal como la recibiste de tus padres, y no invadas el terreno de los huérfanos.

11 Dios es su pariente más cercano y los defenderá de ti.

-11-

12 Recibe la enseñanza con agrado, y presta atención a los buenos consejos.

-12-

13 A los niños hay que corregirlos. Unos buenos golpes no los matarán,

14 pero sí los librarán de la muerte.

-13-

15 Querido jovencito, cuando alcances la sabiduría, seré muy feliz.

16 Muy grande será mi alegría cuando hables como se debe.

-14-

17 No envidies a los pecadores, y obedece siempre a Dios;

18 así tu futuro será feliz.

-15-

19 Querido jovencito, préstame atención, actúa con inteligencia, y no dejes de hacer el bien.

20 No te juntes con borrachos ni te hagas amigo de glotones,

21 pues unos y otros acaban en la ruina.

-16-

22 Presta atención a tus padres, pues ellos te dieron la vida; y cuando lleguen a viejos, no los abandones.

23 Acumula verdad y sabiduría, disciplina y entendimiento, ¡y no los cambies por nada!

24-25 El hijo bueno y sabio es motivo de gran alegría para su padre y su madre que le dieron la vida.

-17-

26 Querido jovencito, prométeme que pensarás en mis consejos y harás tuyas mis enseñanzas.

27 No hay nada más angustioso que enredarse con la mujer infiel.

28 Esa mujer es como los bandidos: se esconde para atrapar a sus víctimas, y una a una las hace caer en sus redes.

-18-

29-30 El borracho llora y sufre; anda en pleitos y se queja, lo hieren sin motivo y le ponen los ojos morados. Eso le pasa por borracho, y por probar nuevas bebidas.

31 Querido jovencito, no te fijes en bebidas embriagantes que atraen por su color y brillo, pues se beben fácilmente,

32 pero muerden como víboras y envenenan como serpientes.

33 Si las bebes, verás cosas raras y te vendrán las ideas más tontas.

34 Sentirás que estás en un barco, navegando en alta mar.

35 Te herirán, y no te darás cuenta; te golpearán, y no lo sentirás. Y cuando te despiertes sólo una idea vendrá a tu mente: Quiero que me sirvan otra copa.

24

-19-

1 No envidies ni busques la amistad de los malvados,

2 pues sólo piensan en la violencia y sólo hablan de matar.

-20-

3 Construye tu casa con sabiduría y entendimiento,

4 y llena sus cuartos de conocimiento que es el más bello tesoro.

-21-

5 Más vale maña que fuerza; más vale el saber que el poder.

6 Quien quiera pelear, primero debe pensar; quien quiera ganar, debe saber escuchar.

-22-

7 El necio nunca llegará a ser sabio. Cuando está ante el juez, ni siquiera abre la boca, pues no sabe qué decir.

-23-

8 El que sólo piensa en la maldad se gana el título de malvado.

9 El que sólo piensa en pecar se gana el título de necio. ¡Y nadie los aguanta!

-24-

10 Quien se rinde ante un problema, no demuestra fuerza ni carácter.

-25-

11 Haz cuanto puedas por salvar a los que van camino a la muerte,

12 porque Dios todo lo sabe y no podrás alegar ignorancia. ¡Si no lo haces, recibirás tu merecido!

-26-

13 ¡Una delicia al paladar es la dulce miel del panal! Cómela, jovencito; ¡saboréala!

14 Quiera Dios que en la sabiduría halles esa misma dulzura. Si la encuentras, tendrás buen futuro y tus deseos se verán cumplidos.

-27-

15 No tiendas trampas al hombre honrado ni destruyas la casa donde vive.

16 No importa cuántas veces caiga, siempre se levantará. En cambio, el malvado cae y no vuelve a levantarse.

-28-

17 No te burles de tu enemigo cuando lo veas fracasar, ni te alegres de su desgracia;

18 si Dios te ve, no aprobará tu conducta y se enojará contigo.

-29-

19 No te enojes con los malvados ni les tengas envidia,

20 pues no tendrán un final feliz; ¡su vida será una lámpara apagada!

-30-

21 Querido jovencito, obedece a Dios y al rey, y no te juntes con gente rebelde,

22 pues tal vez Dios los castigue cuando tú menos lo esperes, ¡y quién sabe qué puede pasar!

Otra colección de proverbios

23 La siguiente es otra lista de dichos: Todo juez debe ser justo y no favorecer a nadie.

24 Si declara inocente al culpable, merece que todo el mundo lo maldiga y lo desprecie.

25 Si condena al culpable, es bien visto y alabado.

26 Una respuesta sincera es tan dulce como un beso.

27 Si piensas construir tu casa, atiende primero a tus negocios, y no desatiendas a tu familia.

28 No des falso testimonio ni mientas en contra de tu amigo.

29 Nunca pienses en la venganza, ¡abandona esa idea!

30 En cierta ocasión pasé por el campo y por la viña de un tipo tonto y perezoso.

31 Por todos lados vi espinas. El terreno estaba lleno de hierba, y la cerca de piedras, derribada.

32 Lo que vi jamás se me olvidó, y de allí saqué una lección:

33 Si te duermes un poco y te tomas la siesta, y si tomas un descansito y te cruzas de brazos…

34 acabarás en la más terrible pobreza.

25 Otros proverbios de Salomón

1 La siguiente lista de proverbios de Salomón fue preparada por los servidores de Ezequías, rey de Judá.

2 A Dios lo alabamos porque vive en el misterio; al rey lo respetamos porque trata de entenderlo.

3 El cielo está allá arriba, la tierra está aquí abajo, pero la mente de los reyes nadie sabe dónde está.

4 En cuanto el joyero limpia de impurezas la plata, puede hacer una copa.

5 En cuanto el rey limpia de malvados el reino, puede hacer justicia.

6 Cuando estés ante el rey, no te sientas importante ni te des aires de grandeza.

7 Vale más que el propio rey te diga dónde sentarte, y no que pases vergüenza ante sus invitados. Si de algo eres testigo,

8 no vayas corriendo a los tribunales, no sea que, al fin de cuentas, otro testigo lo niegue y te ponga en vergüenza.

9 Defiéndete si es necesario, pero no le cuentes a nadie lo que otros te han confiado,

10 no sea que alguien te oiga y te ponga en vergüenza, y te ganes mala fama.

11 Las palabras dichas a tiempo son como manzanas de oro con adornos de plata.

12 Para quien sabe apreciarla, una sabia reprensión vale tanto como una joya de oro muy fino.

13 Tan refrescante como apagar tu sed con un vaso de agua fresca, es contar con un amigo a quien puedes confiarle un mensaje.

14 Hay quienes hablan de dar y nunca dan nada. Son como las nubes oscuras, que anuncian lluvia… ¡y no llueve!

15 La paciencia vence toda resistencia. La cortesía vence toda oposición.

16 Si encuentras miel, no comas demasiada; la mucha miel empalaga.

17 Con los amigos, guarda tu distancia; visitarlos demasiado ya es molestia.

18 Quien habla mal de su amigo lo hiere más que una espada.

19 Confiar en gente traicionera cuando se tienen problemas, es peor que comer con dolor de muelas o caminar con una pierna rota.

20 Nadie cura con vinagre una herida, ni anda desnudo en el frío, ni les canta canciones a los que están afligidos.

21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber.

22 Así Dios te premiará, y harás que a tu enemigo le arda la cara de vergüenza.

23 El viento del norte hace llover, y las malas lenguas hacen enojar.

24 Más vale vivir en un rincón del patio que dentro de un palacio con una persona agresiva.

25 Con qué gusto se recibe el agua fresca cuando se tiene sed; así se reciben las buenas noticias que vienen de tierras lejanas.

26 Cuando el hombre bueno se rinde ante el malvado, se contamina como un río al que se arrojan desperdicios.

27 Tan malo es comer mucha miel, como recibir muchos halagos.

28 Quien no controla su carácter es como una ciudad sin protección.

26 La necedad

1 No es posible imaginar que caiga nieve en la selva ni que llueva en el desierto ni que se alabe a un tonto.

2 La maldición sin motivo jamás surte efecto; es como un ave sin rumbo.

3 Para el caballo, el látigo; para el burro, el freno; para el necio, el garrote.

4 No te pongas al nivel del necio, o resultará que el necio eres tú.

5 Pon al tonto en su lugar, para que no se crea muy sabio.

6 Enviar como mensajero a un tonto da lo mismo que no enviar a nadie.

7 Dime de qué sirve que el tonto diga proverbios, y te diré de qué sirve una carreta sin bueyes.

8 Dime de qué sirve alabar al tonto, y te diré de qué sirve un arco sin flechas.

9 Un proverbio en labios de un tonto es lo mismo que un cuchillo en manos de un borracho.

10 Tan peligroso es que lances piedras al aire, como que a un tonto le des trabajo en tu casa.

11 El perro vuelve a su vómito, y el necio insiste en su necedad.

12 Más puede esperarse de quien reconoce que es tonto, que de un tonto que se cree muy sabio.

La pereza

13 El perezoso pone como pretexto que en la calle hay leones que se lo quieren comer.

14 ¿En qué se parece el perezoso a la puerta? ¡En que los dos se mueven, pero ninguno avanza!

15 Al que es perezoso hasta comer le cuesta trabajo.

16 El perezoso se cree muy sabio; piensa que no hay nadie como él.

17 Tan peligroso resulta meterse en pleitos ajenos, como querer agarrar por la cola a un perro bravo.

18 Como loco que lanza piedras al aire,

19 es quien engaña al amigo y dice que estaba bromeando.

20 El fuego se apaga si no se le echa más leña, y el pleito se acaba si no siguen los chismes.

21 ¿En qué se parecen la leña y el peleador? En que la leña aviva el fuego, y el peleador aviva el pleito.

22 Los chismes son muy sabrosos, pero también hacen mucho daño.

23 Los piropos del malvado son tan engañosos como una olla de barro cubierta de plata.

24 El que esconde sus rencores, en el fondo es mentiroso.

25 No creas lo que te diga, pues te habla con dulzura pero busca hacerte daño.

26 Miente al decir que te quiere, pues todos saben que te odia.

27 No abras zanjas si no quieres caer en ellas, ni hagas rodar piedras si no quieres que te aplasten.

28 Quien miente, no se quiere a sí mismo; quien a todos alaba, se busca problemas.

27 ¡Nadie controla el futuro!

1 No presumas hoy de lo que piensas hacer mañana; ¡nadie sabe lo que traerá el futuro!

2 No presumas de ti mismo; deja que te alaben los demás.

3 Las piedras son pesadas, y la arena también, pero aún más pesado es el enojo del necio.

4 El enojo es cruel, la ira es destructiva, y la envidia es incontrolable.

5 Quien de veras te ama te reprenderá abiertamente.

6 Más te quiere tu amigo cuando te hiere que tu enemigo cuando te besa.

7 Cuando no se tiene hambre, hasta la miel empalaga; cuando se tiene hambre, hasta lo amargo sabe dulce.

8 Estar lejos de la patria, es andar como pájaro sin nido.

9 Con un buen perfume se alegra el corazón; con la dulzura de la amistad se vuelve a la vida.

10 Nunca les falles a los amigos, sean tuyos o de tu padre. Nunca lleves tus problemas a la casa de tu hermano. Más vale amigo cercano que pariente lejano.

11 Querido jovencito, hazme feliz actuando con sabiduría, para taparles la boca a los que quieran humillarme.

12 Prever el peligro y evitarlo es actuar con inteligencia; hay que ser muy tonto para no preverlo ni evitarlo.

13 El que se comprometa a pagar las deudas de un desconocido y se enrede con una mujer infiel perderá todo lo que tenga.

14 Hasta el mejor saludo es un insulto grave, si se hace a gritos y en la madrugada.

15 Peor que gotera en día lluvioso, es la persona que por todo pelea.

16 ¡Querer controlarla es querer atajar el viento o retener aceite en la mano!

17 Para afilar el hierro, la lima; para ser mejor persona, el amigo.

18 Si quieres buena fruta, cuida del árbol; si quieres buen trato, trata bien a tu jefe.

19 El espejo refleja el rostro; y los ojos revelan la personalidad.

20 Hay tres cosas que nunca están satisfechas: la tumba, la muerte, y la ambición humana.

21 Con el fuego se descubre qué clase de metal tenemos; con los elogios se descubre qué clase de persona somos.

22 Si al trigo lo machacas, puedes quitarle la cáscara, pero al necio, aunque lo remuelas, no se le quita lo necio.

23-25 Las riquezas no son eternas ni el dinero dura para siempre. Las cosechas se acaban, y la hierba se seca. Por eso, cuida bien tus rebaños.

26-27 Tus ovejas te darán su lana, tus cabras te darán mucha leche, y así podrán alimentarse tú y tu familia y hasta tus empleados. Además podrás vender tus cabras y con el dinero comprar un terreno.

28 Haz el bien y bien te irá

1 El que nada debe, nada teme, pero el malvado siempre huye aunque nadie lo persiga.

2 En un país lleno de maldad todos se creen líderes, pero el gobernante capaz logra poner el orden.

3 El pobre que maltrata a otro pobre es como una tormenta que acaba con las cosechas.

4 Los que se apartan de la ley aplauden a los malvados, pero los que la obedecen se oponen a ellos.

5 Los malvados no entienden nada acerca de la justicia, pero los que obedecen a Dios demuestran que sí la entienden.

6 Vale más el pobre honrado, que el rico malvado.

7 El que es inteligente obedece la ley; el que todo lo malgasta, llena de vergüenza a su padre.

8 Al que presta dinero y luego exige que le devuelvan el doble, Dios le quitará todo y hará que alguien de buen corazón se lo dé a los pobres.

9 Dios rechaza las oraciones de los que no lo obedecen.

10 Quien hace pecar al hombre honrado quedará atrapado en su propia trampa. Los que hacen el bien recibirán como premio el bien.

11 Aunque el rico se crea muy sabio, el pobre con su inteligencia se da cuenta que el rico no es más que un tonto.

12 El triunfo de los justos siempre es motivo de fiesta; el triunfo de los malvados espanta a todo el mundo.

13 Quien esconde su pecado jamás puede prosperar; quien lo confiesa y lo deja, recibe el perdón.

14 ¡Dios bendice a quienes lo obedecen! Pero los necios caen en la desgracia.

15 El gobernante malvado que maltrata a un pueblo pobre es como un león hambriento que despedaza a su presa.

16 El gobernante estúpido sólo piensa en maltratar y robar; pero el que no lo hace vivirá muchos años.

17 El que mata a otro no merece ayuda. ¡Tarde o temprano le pasará lo mismo!

18 El hombre honrado quedará a salvo; el de mala conducta un día caerá.

19 El que trabaja tendrá suficiente comida; el que no trabaja acabará en la pobreza.

20 El hombre digno de confianza siempre será alabado; el que sólo quiere hacerse rico no quedará sin castigo.

21 No aceptes ser testigo falso contra ninguna persona; porque hay quienes lo hacen hasta por un pedazo de pan.

22 Quien sólo vive pensando en dinero, acabará más pobre de lo que se imagina.

23 El tiempo te demostrará que vale más una crítica sincera que un elogio.

24 Amigo de gente malvada es quien roba a sus padres y alega que no ha hecho nada.

25 El amor al dinero es causa de pleitos. Confía en Dios, y prosperarás.

26 El necio confía en sí mismo; el sabio se pone a salvo.

27 El que ayuda al pobre siempre tendrá de todo; el que no ayuda al pobre terminará en la desgracia.

28 Cuando triunfan los malvados, todo el mundo corre a esconderse; pero cuando son destruidos, prosperan los hombres buenos.

29 Hacer el bien trae alegría

1 Quien no acepta las reprensiones será destruido, y nadie podrá evitarlo.

2 Cuando la gente buena prospera, el pueblo se pone alegre; cuando gobiernan los malvados, el pueblo se pone triste.

3 El que ama la sabiduría trae alegría a su padre; el que anda con prostitutas malgasta todo lo que tiene.

4 El rey que hace justicia da seguridad al país; el que sólo cobra impuestos lleva el país a la ruina.

5 Quien mucho alaba al amigo, mucho lo engaña.

6 El malvado cae en su propia trampa; pero el que es bueno vive con gran alegría.

7 La gente buena se preocupa por defender al indefenso; pero a los malvados eso ni les preocupa.

8 Los que aman la intriga enredan a todos en pleitos, pero los sabios siembran la paz.

9 Sólo burlas y enojos saca el sabio que discute con un tonto.

10 Los asesinos desean la muerte de la gente buena y honrada.

11 El necio no esconde su enojo; el sabio sabe controlarse.

12 El gobernante que presta atención a toda clase de mentiras, vivirá rodeado de ayudantes malvados.

13 Al pobre y al que lo maltrata Dios les ha dado la vida.

14 El rey afirma su reinado cuando gobierna bien a los pobres.

15 Los golpes y la disciplina enseñan a ser sabio, pero el que es malcriado sólo avergüenza a su madre.

16 Donde aumentan los malvados, aumenta la maldad; ¡pero la gente buena los verá fracasar!

17 Corrige a tu hijo y vivirás tranquilo y satisfecho.

18 Donde no hay un buen gobernante, el pueblo no sabe qué hacer; pero Dios bendice a los que obedecen su ley.

19 Cuando el esclavo es necio, no bastan las palabras; sólo con golpes obedece.

20 Fíjate en la gente que no piensa lo que dice: ¡más puedes esperar de un tonto que de esa clase de gente!

21 Si empiezas por consentir a tu sirviente, al final tendrás que lamentarlo.

22 La gente que fácilmente se enoja siempre provoca peleas; la gente violenta comete muchos errores.

23 El orgulloso será humillado, y el humilde será alabado.

24 Si te juntas con ladrones no aprecias en nada tu vida; pues cuando ellos sean acusados, no podrás negar que eres culpable.

25 Si tienes miedo de la gente, tú mismo te tiendes una trampa; pero si confías en Dios estarás fuera de peligro.

26 No busques la amistad del gobernante para que él te haga justicia; mejor confía en Dios, pues él es justo con todos.

27 Ni el hombre justo soporta al malvado, ni el malvado soporta al hombre justo.

30 La sabiduría de Agur

1 Éstas son las palabras de Agur, hijo de Jaqué de Masa. Agur les habló a Itiel y a Ucal de la siguiente manera:

2 Soy el más ignorante entre los ignorantes; no tengo capacidad de razonar.

3 No tengo sabiduría, y mucho menos conocimiento de quién es Dios.

4 Al cielo nadie ha subido; del cielo nadie ha bajado. No hay nadie que pueda retener el viento en un puño, ni envolver el mar en un manto. Nadie sabe quién puso los límites de la tierra; ¡nadie lo conoce, ni sabe quién es su hijo!

5 Toda palabra de Dios ha pasado la prueba de fuego. Dios protege como escudo a los que buscan su protección.

6 No añadas a sus palabras ninguna idea tuya, porque puede reprenderte y mostrar que eres un mentiroso.

7 Dios mío, antes de mi muerte concédeme sólo dos cosas; ¡no me las niegues!

8 Manténme alejado de la mentira, y no me hagas pobre ni rico; ¡aléjame de toda falsedad y dame sólo el pan de cada día!

9 Porque si llego a ser rico tal vez me olvide de ti y hasta me atreva a decir que no te conozco. Y si vivo en la pobreza, puedo llegar a robar y así ponerte en vergüenza.

10 No hables mal de un esclavo ante su amo, porque el esclavo podría hablar mal de ti y quedarás en ridículo ante todos.

11 Algunos hablan mal de sus padres, y hasta los maldicen.

12 Hay quienes se creen perfectos, pero están llenos de pecado.

13 Hay quienes se creen superiores, y a todos miran con desprecio.

14 Hay quienes aman tanto el dinero que despojan a los pobres y a los indefensos de este mundo; les sacan hasta el último centavo, y los dejan desnudos en la calle.

15 La chupasangre tiene dos hijas: una se llama «Dame», y la otra, «Damemás». Es amiga del que ama el dinero, pues éste siempre quiere más. Hay tres, y hasta cuatro cosas que nunca quedan satisfechas:

16 la mujer estéril que pide hijos, la tierra que pide más agua, el fuego que pide más leña y la tumba que pide más muertos.

17 El que desobedece y desprecia a sus padres, bien merece que los cuervos le saquen los ojos y que los buitres se lo coman vivo.

18 Hay tres, y hasta cuatro cosas que me parecen increíbles y que no alcanzo a comprender:

19 cómo saber que un águila ha pasado por el cielo; cómo saber que una serpiente ha pasado por una roca; cómo saber que un barco ha pasado por el mar; y cómo saber que un hombre se ha acostado con una mujer.

20 La mujer infiel se acuesta con otro hombre, luego se baña y dice: «¡Aquí no ha pasado nada!».

21 Hay tres, y hasta cuatro personas que la tierra no soporta y que la hacen estremecerse:

22 El sirviente que llega a gobernar, el tonto que llega a ser muy rico,

23 la mujer infiel que vuelve a casarse, y la sirvienta que llega a ser la señora de la casa.

24 Hay cuatro cosas en el mundo que a pesar de ser pequeñas son más sabias que los sabios:

25 Las hormigas, insectos muy pequeños que guardan comida en el verano, para tener suficiente en el invierno;

26 los tejones, animalitos que por ser indefensos hacen sus cuevas entre las rocas;

27 los saltamontes, que aunque no tienen comandante son tan ordenados y disciplinados como un ejército,

28 y las lagartijas, que son fáciles de atrapar pero viven libres en los palacios.

29 Hay tres, y hasta cuatro cosas que caminan con elegancia:

30 el león con su gran melena, que sin miedo reina en la selva;

31 el gallo vanidoso, con su roja cresta; el carnero de la montaña con sus enormes cuernos; y el rey con su corona de oro que marcha frente a su ejército.

32 Si te portas como un tonto, y te crees muy importante y haces planes contra otros, ten presente lo siguiente:

33 Si bates la leche, sacarás mantequilla; si te suenas fuerte la nariz, te sacarás sangre; y si buscas pleitos, pleitos tendrás.

31 Dichos del rey Lemuel

1 Con estas palabras el rey Lemuel fue educado por su madre.

2 Querido hijo mío, que naciste como respuesta de mis oraciones a Dios, ¿qué consejos podría darte?

3 ¡No te vuelvas loco por las mujeres!, pues han llevado a la ruina a muchos reyes.

4 Querido Lemuel, no conviene que los reyes tomen bebidas alcohólicas, ni que se emborrachen.

5 Porque en cuanto se emborrachan se olvidan de la ley y no protegen a los pobres.

6 El alcohol es para los que viven amargados y ya no tienen esperanza.

7 ¡Déjalos que se emborrachen y se olviden de su miseria! ¡Que no se acuerden de lo mucho que sufren!

8 Habla en favor de las viudas; defiende los derechos de los huérfanos.

9 Habla en favor de ellos; ¡hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y humildes!

La mujer ejemplar

10 ¡Qué difícil es hallar una esposa extraordinaria! ¡Hallarla es como encontrarse una joya muy valiosa!

11 Quien se casa con ella puede darle toda su confianza; dinero nunca le faltará.

12 A ella todo le sale bien; nunca nada le sale mal.

13 Sale a comprar lana y lino, y con sus propias manos trabaja con alegría.

14 Se parece a los barcos mercantes: de muy lejos trae su comida.

15 Se levanta muy temprano, y da de comer a sus hijos y asigna tareas a sus sirvientas.

16 Calcula el precio de un campo; con sus ganancias lo compra, planta un viñedo,

17 y en él trabaja de sol a sol.

18 Ella misma se asegura de que el negocio marche bien; toda la noche hay luz en su casa, pues toda la noche trabaja.

19 Ella fabrica su propia ropa,

20 y siempre ayuda a los pobres.

21 No le preocupa que haga frío, pues todos en su casa andan siempre bien abrigados.

22 Toma telas de lino y de púrpura, y ella misma hace colchas y vestidos.

23 En la ciudad y en el país su esposo es bien conocido, pues ocupa un lugar importante entre la gente de autoridad.

24 La ropa y los cinturones que ella misma fabrica los vende a los comerciantes.

25 Es mujer de carácter; mantiene su dignidad, y enfrenta confiada el futuro.

26 Siempre habla con sabiduría, y enseña a sus hijos con amor.

27 Siempre está pendiente de su casa y de que todo marche bien. Cuando come pan, es porque se lo ha ganado.

28 Sus hijos la felicitan; su esposo la alaba y le dice:

29 Mujeres buenas hay muchas, pero tú las superas a todas.

30 La hermosura es engañosa, la belleza es una ilusión; ¡sólo merece alabanzas la mujer que obedece a Dios!

31 ¡Que todo el mundo reconozca los frutos de su esfuerzo! ¡Que todos en la ciudad la alaben por sus acciones!


Notas de Proverbios

[a] Proverbios 1:22 Aquí, y en todo el libro de los Proverbios, la palabra hebrea que se traduce como inexpertos se refiere a los jóvenes incautos e ingenuos, que tienen una visión simplista de la vida. <<

🔊 Formato Audio extraído de librivox – Bible (Reina Valera) 20: Libro de los Proverbios


Reflexiones sobre el libro Proverbios

El libro de los Proverbios es una obra del Antiguo Testamento que forma parte de los Libros Sapienciales del cristianismo y de los Ketuvim o «Escritos» del judaísmo. Se trata de una colección de sentencias y consejos de carácter moral, religioso y práctico, atribuidos en su mayoría al rey Salomón, hijo de David, que reinó en Israel en el siglo X a.C.

El propósito de este libro es enseñar la sabiduría, entendida como el arte de vivir según la voluntad de Dios y en armonía con los demás. La sabiduría se basa en el temor del Señor, que es el principio y el fundamento de todo conocimiento verdadero. Los proverbios son expresiones breves y agudas que encierran una enseñanza o una moraleja, y que invitan a la reflexión y a la acción.

El libro de los Proverbios se divide en varias secciones, cada una con un estilo y una temática propios. La primera sección (caps. 1-9) contiene discursos y exhortaciones dirigidos a los jóvenes para que busquen la sabiduría y eviten el mal. La segunda sección (caps. 10-22,16) presenta una serie de proverbios breves, generalmente en forma de antítesis o contraste, que abordan diversos aspectos de la vida humana. La tercera sección (caps. 22,17-24,34) contiene una colección de máximas más largas y elaboradas, que se inspiran en fuentes egipcias y mesopotámicas. La cuarta sección (caps. 25-29) recoge otros proverbios atribuidos a Salomón, pero ordenados por los hombres del rey Ezequías, que gobernó Judá en el siglo VIII a.C. La quinta sección (caps. 30-31) incluye las palabras de Agur y de Lemuel, dos personajes desconocidos, así como un poema alabando a la mujer virtuosa.

El libro de los Proverbios es una fuente inagotable de sabiduría para todos los tiempos y culturas. Sus enseñanzas nos ayudan a discernir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto, lo verdadero de lo falso. Nos invitan a vivir con prudencia, rectitud, humildad y generosidad, confiando siempre en Dios y respetando a nuestro prójimo.

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