Judas

Carta de Judas

Carta de Judas

Bienvenido a la sección sobre Judas en «Sagrada Escritura». Las Cartas Católicas del Nuevo Testamento de la Biblia son una fuente importante de enseñanza y guía para los cristianos de todo el mundo. Entre estas cartas se encuentra la Carta de Judas, también conocida como la Epístola de Judas.

La Carta de Judas es un texto breve pero intenso que ofrece una advertencia sobre los falsos maestros y la importancia de mantenerse firmes en la fe cristiana. Escrita por Judas, un siervo de Jesucristo y hermano de Santiago, esta carta se enfoca en la necesidad de defender la verdad y la santidad en la vida cristiana.

En esta sección, exploraremos el contenido de la Carta de Judas, su contexto histórico y su relevancia para los cristianos de hoy en día. También examinaremos las enseñanzas de Judas a la luz de otros textos bíblicos y reflexionaremos sobre cómo podemos aplicar sus enseñanzas en nuestras vidas cotidianas.

Esperamos que esta sección te ayude a profundizar en tu comprensión de la fe cristiana y a encontrar inspiración en las palabras de Judas y otros autores bíblicos.

1 Saludo

1 Yo, Judas, estoy al servicio del Señor Jesucristo y soy hermano de Santiago[a]. Escribo esta carta a todos los que Dios el Padre ama y ha elegido, y que Jesucristo también cuida.

2 Deseo que Dios los trate con mucha compasión y con abundante paz y amor.

Advertencia contra la mentira

3 Amados hermanos en Cristo, hace tiempo que he querido escribirles acerca de la salvación que Dios nos ha dado. Ahora les escribo para pedirles que luchen y defiendan la enseñanza que Dios ha dado para siempre a su pueblo elegido.

4 Estoy preocupado, pues hay algunos que se han colado entre ustedes, y que los han engañado. Ellos dicen que Jesucristo no es nuestro único Señor y dueño, y que por eso no debemos obedecerle. Piensan que, como Dios nos ama tanto, no nos castigará por todo lo malo que hacemos. Con razón, desde hace mucho tiempo se dice en la Biblia que Dios castigará a esa gente.

5 Aunque ustedes ya lo saben, quiero recordarles que Dios, después de sacar de Egipto al pueblo de Israel, destruyó a los que no creyeron en él.

6 Así pasó también con los ángeles que rechazaron y abandonaron el lugar de honor que Dios les había dado. Dios los tiene atados para siempre con cadenas, y están encerrados en lugares oscuros, hasta que llegue el gran día del juicio final.

7 Algo parecido les sucedió a los que vivían en Sodoma y Gomorra, y en las ciudades cercanas. Los que vivían allí pecaron y practicaron todo tipo de relaciones sexuales prohibidas. Por eso Dios los castigó y los arrojó al fuego que nunca se apaga, para que sufran allí. Que esto sirva de advertencia para todos nosotros.

8 Lo mismo les va a pasar a los malvados de quienes les estoy hablando. Porque con sus locas ideas dañan su cuerpo, rechazan la autoridad de Dios e insultan a los ángeles.

9 Ni siquiera Miguel, el jefe de los ángeles, se atrevió a hacer algo así. Cuando Miguel peleaba con el diablo para quitarle el cuerpo de Moisés, no lo insultó, sino que sólo le dijo: Que el Señor te castigue.

10 Sin embargo, esta gente insulta hasta lo que no conoce. Se comportan como los animales, que conocen las cosas pero no las entienden, y por eso terminan destruyéndose a sí mismos.

11 ¡Pobre gente! Se portan como Caín. Y por el afán de ganar dinero, cometen el mismo error que cometió Balaam. Son tan rebeldes que morirán como murió Coré[b].

12 Es una vergüenza que esas personas vayan a sus fiestas de amor[c], pues comen y beben sin ningún respeto. Son líderes que sólo se preocupan de ellos mismos. Son como nubes sin agua, que el viento lleva de un lado a otro. Se parecen a los árboles que no dan fruto, pues han sido arrancados de raíz y están totalmente muertos.

13 Son gente violenta. Todos pueden ver lo malo que hacen, pues sus maldades son como la espuma de las violentas olas del mar. Son como estrellas perdidas, condenadas a viajar siempre en la más terrible oscuridad.

14 Hace ya mucho tiempo Enoc, que fue el séptimo hombre después de Adán, habló de esta gente y dijo: Miren, Dios viene acompañado de miles y miles de sus ángeles.

15 Viene para castigar a todos los que hicieron el mal, y castigará a todos los pecadores que lo insultaron.

16 Esta gente se queja de todo, y lo critica todo. Sólo quiere que se cumplan sus deseos egoístas. Habla con orgullo, y cuando habla bien de los demás, lo hace sólo para aprovecharse de ellos.

Algunos consejos

17 Pero ustedes, queridos hermanos, acuérdense de lo que ya les habían dicho los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.

18 Ellos les enseñaron que, en los últimos tiempos, habría gente burlona, que se dejaría controlar por sus malos deseos.

19 Es esta clase de gente la que los obliga a pelearse y a dividirse, pues hace lo que quiere y no tiene el Espíritu de Dios.

20 Pero ustedes, queridos hermanos, sigan confiando siempre en Dios. Esa confianza es muy especial. Cuando oren, dejen que el Espíritu Santo les diga lo que deben decir.

21 Confíen todo el tiempo en el amor de Dios, y esperen el día en que nuestro Señor Jesucristo nos dará la vida eterna, pues él también nos ama mucho.

22 Ayuden con amor a los que no están del todo seguros de su salvación.

23 Rescaten a los que necesitan salvarse del infierno, y tengan compasión de los que necesitan ser compadecidos. Pero tengan mucho cuidado de no hacer el mismo mal que ellos hacen.

Alabanza final a Dios

24 Dios puede cuidarlos para que no hagan el mal, y también tiene poder para que ustedes puedan presentarse ante él sin pecado. Se presentarán ante él llenos de alegría, y limpios y sin mancha, como un vestido nuevo.

25 Por eso, alaben a Dios nuestro Salvador. Por medio de nuestro Señor Jesucristo reconozcan su grandeza, poder y autoridad. Alabemos a Dios por todo esto ahora y siempre. Amén.


Notas de Judas

[a] Judas 1:1 Santiago: Probablemente se refiere a quien escribió la Carta de Santiago. <<

[b] Judas 1:11 Caín: El hermano de Abel (Génesis 4.3-9). Balaam: Profeta de otra religión, a quien se le pagó para maldecir a Israel (Números 22.1-35). Coré: Este hombre trabajaba en el templo, y también desobedeció a Dios (Números 16.1-35). <<

[c] Judas 1:12 Fiestas de amor: Así se llamaban las reuniones en las que toda la iglesia celebraba la Cena del Señor y compartía los alimentos. <<

🔊 Formato Audio extraído de librivox – Bible (Reina Valera) NT 26: Judas


Reflexiones sobre el libro Judas

El libro «Judas», que forma parte de las Cartas Católicas en el Nuevo Testamento de la Biblia. Este libro es muy breve, solo tiene 25 versículos, pero contiene un mensaje muy importante para los cristianos de todos los tiempos. El autor de esta carta se identifica como Judas, hermano de Santiago y siervo de Jesucristo. Según la tradición, este Judas sería uno de los parientes de Jesús, llamados «hermanos del Señor» en los evangelios.

El propósito de esta carta es advertir a los destinatarios, que son los fieles de la Iglesia primitiva, sobre el peligro de los falsos maestros que se han infiltrado entre ellos y que están corrompiendo la fe y la moral cristianas. Estos falsos maestros son descritos como personas impías, rebeldes, libertinas, blasfemas, arrogantes y codiciosas. Judas los compara con los ángeles caídos, con los habitantes de Sodoma y Gomorra, con Caín, Balaam y Coré, que fueron ejemplos de pecado y castigo en el Antiguo Testamento. Judas les advierte que Dios los juzgará y condenará por sus malas obras.

Frente a esta situación, Judas exhorta a los cristianos a mantenerse firmes en la fe que les fue transmitida por los apóstoles y a vivir en el amor de Dios y de Jesucristo. Les pide que se compadezcan de los que dudan, que salven a los que están en peligro y que rechacen a los que persisten en el error. Les anima a orar en el Espíritu Santo, a esperar la misericordia de Jesús y a glorificar a Dios, que es el único que puede guardarlos sin caída y presentarlos sin mancha ante su presencia.

El libro «Judas» es una carta muy actual, porque nos recuerda la necesidad de estar alertas ante las falsas doctrinas y las malas conductas que pueden amenazar nuestra fe y nuestra comunión con Dios y con los hermanos. También nos invita a crecer en el conocimiento y el amor de Dios, que nos ha llamado a su gracia por medio de Jesucristo, nuestro Salvador.

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