San Juan Crisóstomo

LECCIONARIO V. 13 de septiembre. San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

Lecturas San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia.

13 de septiembre San Juan Crisóstomo

El 13 de septiembre, el Leccionario de la Iglesia Católica nos invita a conmemorar la memoria de San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia. Este día nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la vida y las contribuciones significativas de este gran santo y maestro de la Iglesia primitiva.

San Juan Crisóstomo, cuyo nombre significa «Boca de Oro», nació en Antioquía alrededor del año 347 y dedicó su vida al servicio de Dios y al pastoreo del rebaño de Cristo. Fue ordenado sacerdote y, más tarde, consagrado obispo de Constantinopla en el año 398. Su ministerio episcopal estuvo marcado por su profunda predicación, su compromiso con la justicia social y su firmeza en la defensa de la fe cristiana.

Como predicador elocuente, San Juan Crisóstomo ofrecía homilías inspiradoras y catequesis que tocaban los corazones de los fieles. Su habilidad para explicar las Escrituras y su énfasis en la vida espiritual le ganaron el título de «Doctor de la Iglesia».

San Juan Crisóstomo también fue un defensor apasionado de la justicia social y la caridad cristiana. Su preocupación por los pobres y desfavorecidos lo llevó a emprender reformas en la distribución de recursos y a instar a la comunidad cristiana a la solidaridad y el servicio a los necesitados.

Aunque enfrentó desafíos y oposición durante su vida, San Juan Crisóstomo perseveró en su misión pastoral y predicación. Fue desterrado injustamente y sufrió persecuciones, pero su legado perdura a través de sus escritos y enseñanzas.

En la festividad de San Juan Crisóstomo, los creyentes son llamados a apreciar la riqueza de sus enseñanzas y a poner en práctica sus lecciones de fe, caridad y servicio. Su vida nos inspira a comprometernos con una predicación auténtica, una vida de oración profunda y una atención amorosa a los necesitados.

Que la memoria de San Juan Crisóstomo nos impulse a ser testigos apasionados de la verdad cristiana, a buscar la justicia y a vivir una vida de caridad hacia nuestros semejantes. Que su intercesión fortalezca a la Iglesia y a todos aquellos que buscan crecer en santidad y fidelidad al Evangelio.


13 de septiembre: San Juan Crisóstomo, obispo y doctor de la Iglesia

PRIMERA LECTURA

En función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-7. 11-13

Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Salmo 39, 2 y 4ab. 7. 8-9. 10 (R.: 8a y 9a)

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio. R.

Entonces yo digo: «Aquí estoy
—como está escrito en mi libro—
para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios;
Señor, tú lo sabes. R.

Aleluya y versículo antes del evangelio

La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo;
quien lo encuentra vive para siempre.

EVANGELIO

Salió el sembrador a sembrar

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 1-10. 13-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar:

—«Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Y añadió:

—«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.

Y añadió:

—« ¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, cómo vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Palabra del Señor.

Salió el sembrador a sembrar

Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 1-9

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía enseñar:

—«Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Y añadió:

—«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Palabra del Señor.


Lecturas del Leccionario V para el mes de septiembre


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