San Wenceslao

LECCIONARIO V. 28 de septiembre. San Wenceslao, mártir

Lecturas San Wenceslao, mártir.

28 de septiembre San Wenceslao

El 28 de septiembre, el Leccionario de la Iglesia Católica nos invita a conmemorar la memoria de San Wenceslao, mártir. Esta festividad nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la vida y el martirio de este santo, que fue un gobernante valiente y un firme defensor de la fe cristiana en medio de desafíos políticos y religiosos.

San Wenceslao, también conocido como Venceslao I de Bohemia, fue un príncipe y gobernante del siglo X en la región que hoy conocemos como la República Checa. A pesar de las tensiones políticas y las presiones para abandonar la fe cristiana, San Wenceslao se mantuvo firme en su compromiso con Cristo y trabajó incansablemente para fortalecer la fe en su reino.

La tradición cristiana narra que San Wenceslao, al igual que su abuela Santa Ludmila, fue un ferviente defensor de la fe y un promotor de la justicia y la caridad en su gobierno. Sin embargo, su firmeza en la fe y su compromiso con los principios cristianos suscitaron la oposición de algunos nobles que conspiraron contra él.

San Wenceslao fue asesinado mientras se dirigía a la iglesia para asistir a la misa el 28 de septiembre del año 935. Su martirio lo convirtió en un mártir y un símbolo de la resistencia cristiana frente a la adversidad.

La festividad de San Wenceslao nos invita a considerar la importancia de la fidelidad a la fe en todas las circunstancias, incluso cuando enfrentamos oposición o desafíos políticos. Su ejemplo nos recuerda que los líderes pueden ser testigos valientes de la verdad y la justicia, incluso a costa de sus propias vidas.

En este día, los fieles son llamados a inspirarse en el ejemplo de San Wenceslao y a comprometerse con la defensa de la fe y la promoción de los valores cristianos en medio de las realidades de sus vidas cotidianas. Que su intercesión fortalezca a la Iglesia y a todos los creyentes, recordándonos que la valentía en la fe puede ser una luz en medio de la oscuridad y una inspiración para las generaciones venideras.


28 de septiembre: San Wenceslao, mártir

PRIMERA LECTURA

No les tengáis miedo ni os amedrentéis

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 14-17

Queridos hermanos:

Dichosos vosotros si tenéis que sufrir por causa de la justicia; no les tengáis miedo ni os amedrentéis.

Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R.: 5)

R. Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R.

Hasta los gentiles decían:
El Señor ha estado grande con ellos.
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres. R.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R.

Aleluya y versículo antes del evangelio Mt 5, 10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.

EVANGELIO

No he venido a sembrar paz, sino espadas

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 34-39

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

—«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará».

Palabra del Señor.


Lecturas del Leccionario V para el mes de septiembre


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