Misa de todos los santos

LECCIONARIO VI. MISAS VOTIVAS. MISA DE TODOS LOS SANTOS

Lecturas Misa de todos los santos.

LECCIONARIO VI. MISAS VOTIVAS. MISA DE TODOS LOS SANTOS

La «Misa de Todos los Santos» es una celebración litúrgica que honra a todos los santos, conocidos y desconocidos, que han alcanzado la gloria celestial. Esta misa votiva se celebra para reconocer y venerar la santidad de aquellos que han vivido vidas ejemplares de fe y virtud, y que ahora interceden por nosotros desde el cielo. La festividad de Todos los Santos es una oportunidad para reflexionar sobre el llamado universal a la santidad y para pedir la intercesión de los santos en nuestra vida diaria.

Las lecturas seleccionadas para esta misa están diseñadas para resaltar diferentes aspectos de la santidad y la comunión de los santos. La primera lectura, tomada del libro del Apocalipsis (Ap 7, 2-4. 9-14), presenta la visión de San Juan de una gran multitud que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie ante el trono y ante el Cordero, vestidos con túnicas blancas y con palmas en las manos. Este pasaje subraya la universalidad de la llamada a la santidad y la victoria de los santos que han lavado sus túnicas en la sangre del Cordero, simbolizando su pureza y redención a través del sacrificio de Cristo.

El salmo responsorial (Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6) es un canto de alabanza que celebra la bondad y la fidelidad de Dios. El salmista proclama que el Señor es su pastor y que nada le falta, guiándolo por caminos de justicia y protegiéndolo en el valle de la sombra de la muerte. Este salmo refuerza la idea de que los santos han confiado plenamente en Dios y han seguido su guía, alcanzando así la vida eterna en su presencia.

La segunda lectura, extraída de la primera carta de San Juan (1 Jn 3, 1-3), destaca el amor de Dios al llamarnos hijos suyos y la esperanza que tenemos de ser semejantes a Él cuando se manifieste. San Juan nos invita a purificarnos, así como Él es puro, subrayando la importancia de la santidad y la pureza en nuestra vida cristiana. Este pasaje enfatiza la dignidad y el destino glorioso de los hijos de Dios, que es la visión beatífica y la comunión eterna con Él.

El evangelio según San Mateo (Mt 5, 1-12a) contiene las Bienaventuranzas, donde Jesús proclama benditos a los pobres en espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los pacificadores y los perseguidos por causa de la justicia. Este evangelio destaca las actitudes y virtudes que caracterizan a los santos y que son recompensadas con la bienaventuranza eterna en el reino de los cielos. Las Bienaventuranzas son un llamado a vivir de acuerdo con los valores del Reino y a seguir el ejemplo de los santos en nuestra vida diaria.

En conjunto, estas lecturas invitan a los fieles a contemplar el ejemplo de los santos, reconociendo su valentía, su fe y su dedicación al Evangelio. La Misa de Todos los Santos no solo celebra a estos modelos de santidad, sino que también llama a los creyentes a seguir su ejemplo de fidelidad y entrega a la misión de Cristo. Esta celebración litúrgica es una oportunidad para renovar el compromiso de vivir según los valores del Evangelio y para pedir la intercesión de los santos en nuestra vida y en la misión evangelizadora de la Iglesia.

Se toman las lecturas de la solemnidad de Todos los Santos, día 1 de noviembre, que reproducimos a continuación.


TODOS LOS SANTOS

PRIMERA LECTURA

Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua

Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar, diciéndoles:

—«No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».

Oí también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente:

—«¡La victoria es de nuestro Dios,
que está sentado en el trono,
y del Cordero!».

Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo:

—«Amén.

La alabanza y la gloria y la sabiduría
y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza
son de nuestro Dios,
por los siglos de los siglos. Amén».

Y uno de los ancianos me dijo:

—«Ésos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han venido?».

Yo le respondí:

—«Señor mío, tú lo sabrás».

Él me respondió.

—«Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

Palabra de Dios.

Salmo responsorial: Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 (R.: cf. 6)

R. Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R.

SEGUNDA LECTURA

Veremos a Dios tal cual es

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3

Queridos hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!

El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

Palabra de Dios.

Aleluya Mt 11, 28

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados,
y yo os aliviaré
—dice el Señor—.

EVANGELIO

Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:

—«Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos los que lloran,
porque ellos serán consolados.

Dichosos los sufridos,
porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos quedarán saciados.

Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.

Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.

Dichosos los que trabajan por la paz,
porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

Palabra del Señor.


MISAS VOTIVAS


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